Historias de Mai Shiranui – Historia#6 : “La Heroína de South Town”#6
Historias de Mai Shiranui – Historia#6 : “La Heroína de South Town”#6
Autor: capc
1.- Cabe señalar que esta es una historia no oficial en donde menciono a
personajes de las franquicias de Fatal Fury y The King Of Fighters de la SNK.
2.- Todos los derechos reservados pertenece(n) a la(s) compañía(s),
persona(s) que crearon a los personajes, imágenes y demás que se mencionan,
muestran en estas historias creadas por mi persona.
3.- Son historias que comparte en el Internet el mejor jugador del Perú solamente en el videojuego de la SFC "Super Formation Soccer 94", y quien es el admirador numero#1 en el Perú de la Ninja "Mai Shiranui" escribiéndole prosas, poemas y fanfics.
I
Era una agradable mañana en el
Dojo Shiranui-Ryuu, en la casa de los hermanos Bogard una mujer pega un grito
de dolor. - ¡Terry! ¡Mai parece que ya esta lista, llévala al hospital, pronto!
– le grita Racheal quien estaba podando las bellas flores de su jardín, para
luego dejar los guantes de jardinería y las tijeras de podar sobre el verde
césped, para finalmente ir a ver el estado de su cuñada quien se encontraba en
su habitación, con dolores de parto. Terry se asoma al cuarto de su cuñada, y
presiente que el hijo ya esta por venir, y les dice: Ok, ok mujer, voy a llevar
a Mai al hospital. Terry carga con ambos brazos a la mujer del pronunciado estomago
quien esperaba su primer hijo de la semilla de Andy Bogard con dirección a su
vehículo motorizado, luego la coloca con cuidado en la cabina de la parte
izquierda de su lujosa motocicleta de los colores patrios de su país, para finalmente
emprender veloz marcha hacia el Hospital “Bourmell” de la ciudad de South Town.
¿Cómo te sientes?, le pregunta el hombre de la camiseta blanca y jeans azules
quien conducía la motocicleta por la carretera. - ¡Cielos! siento que ya se
viene el bebé! ¡Oh Andy! – dijo Mai quien se tomaba con ambas manos su estómago.
- Tranquila cuñadita, ya estamos aquí – le dijo Terry quien aparca su vehículo
motorizado. - Okey, permíteme – le dijo el hombre de los cabellos rubios
recortados y blue jeans quien carga a la mujer gestante del kimono de parto
color rosado, para luego llevar a su cuñada a que la atienda el personal
médico. - Lo siento, solo personal médico puede estar dentro, tiene que esperar
en la sala de espera, señor – le dijo una de las enfermeras a Terry, quien ve
como se la llevan en una camilla dentro de la sala de partos a su buena amiga,
Mai Shiranui.
II
Un hombre de pantalón de vestir
gris oscuro y camisa blanca llega presuroso al centro de salud “Bourmell”. Hermano,
¿Cómo se encuentra Mai?. - Tranquilo Andy, la están atendiendo bien. Relájate y
siéntate a esperar las buenas nuevas – le dijo el hombre del calzado de cuero
marrón quien se encontraba cómodo en el sofá con las piernas cruzadas. Andy
quien mostraba cabellos recortados como su hermano mayor, unos lentes
ligeramente pavonados, y quien había venido de uno de los restaurantes donde
trabaja, se sienta al lado de su hermano en la sala de espera, y se dice: ¿no
puedo creer que por fin seré padre?. Siento una felicidad enorme, tú sabes
Terry que no es lo mismo criar a un niño huérfano, que a un hijo de tu propia
semilla. - Oh, claro que lo sé, Andy. Por cierto, se demoraron un poco Mai y tú
en tener a su primer crio. – Cría, es una niña – dijo Andy quien estaba un poco
nervioso y con su vista hacia la puerta blanca de la sala de partos en donde
entraba y salía personal médico. ¿Sabes?, cuando Raquel y yo los vimos a Mai y a
tí contrayendo nupcias en aquella casa santa, me hiciste recordar cuando ella y
yo nos desposamos, fue maravilloso… Haz madurado, Andy, y eso es importante
para el hogar que vas a conformar con mi buena cuñada. El hombre de los lentes
ligeramente pavonados le dice: Sabes, hace un tiempo atrás ella me dijo algo en
la intimidad de nuestra alcoba, que quiero compartir con vos, Terry. El hombre
de la chaqueta de cuero castaño quien estaba relajado con las piernas cruzadas,
mueve su pie izquierdo de derecha a izquierda, con ambos brazos extendidos
sobre el cómodo sofá, y le dice: a ver, suéltalo de una vez. El hombre conocido
como El Arma Humana da un suspiro, apunta su mirada hacia donde estaban un par
de enfermeras conversando, luego mira nuevamente a su hermano mayor, y le dice:
Me dijo que después de tener al bebé, ella va a cuidar las calles vestida toda
de negro. ¿Hablas de su vestido y cubre vientre?. Hablo de chaqueta y
pantalones, y con botines de taco incluidos. Terry hace una mueca con sus
labios, dibujando una sonrisa, y le dice: Ah, eso… son cosas que tienen ellas,
debe ser una moda de las mujeres de ahora. Por cierto Andy. Una de las
enfermeras lo interrumpe a Terry, para luego decir; Disculpe, ¿Quién de ustedes
dos es el padre?. - ¿Ya nació?, ¿Cómo esta ella? – dijo Andy quien se había
parado como un resorte por lo que le había dicho la enfermera. Así es señor
Bogard, ya nació la bebé, y esta sanita. La madre de la bebé pregunta por usted.
Terry le da un palmazo con la mano derecha a su menor hermano por la espalda,
como felicitándolo. Adelante, vaya a verla, a la izquierda, séptima cama. Lleno
de emoción se dirige presuroso a ver a la pequeña niña, fruto del gran amor de
Andy Bogard con Mai Shiranui.
III
Y ahí estaba ella. La madre yacía
en la cama con sus cabellos marrones sin su horquilla blanca, y cansada y
sudorosa por el esfuerzo que hizo para dar a luz a su primer bebé, de dos que
tendría con el hombre que ella ama. La bebé estaba siendo cargada por Mai,
quien le mostraba una blanca y bonita sonrisa. Ella se alegra al ver al hombre
de los pantalones de vestir color carbón, y le dice a su pequeña con mucha alegría
en su rostro: Ahí viene tu papá. Andy, quien había guardado sus gafas en el
bolsillo de su blanca camisa, besa afectuosamente la frente de Mai, y luego
carga en sus brazos a la bebé cuyo nombre se lo había puesto la madre. El
hombre de los cabellos rubios recortados besa la cabeza de su hija, y luego le dice
a su esposa: Me has hecho un hombre muy feliz, Mai, por fin tengo un hijo
biológico, y no adoptado. – Andy, aquí tienes a la próxima heredera de vuestro
clan Shiranui-Ryuu…(ella menciona el nombre de su hija). Quisiera irme con la
bebita ahora mismo a casa, pero me siento muy cansada. - Según el protocolo del
hospital para mañana en la tarde podremos regresar a vuestro hogar… Ahora te
dejo para que descansen – le dijo su esposo quien le había devuelto con
delicadeza en sus brazos a la bebé, para luego besar la frente de su mujer. -
Andy, hazme un favor – le dijo la mujer del kimono de parto de color rosado.
¿Qué necesitas?. Dile a Terry que le agradezco en el alma que me haya traído a
tiempo para tener a la bebé. – Descuida, se lo diré… ahora si te dejo, porque
tienes que descansar, Mai. Hasta mañana – le dijo su varón, quien le muestra
semblante alegre, para luego abandonar la habitación en donde se encontraba la
mujer con la que se casó hace meses atrás en la iglesia cristiana.
IV
Andy pasa a la sala de espera, no
encontrando a su hermano mayor. Él quien estaba muy alegre por la noticia de
ser padre, hace una gesticulación con la boca mientras movía ambos hombros, y
deduce que Terry se regresó al dojo. Luego se dirige al elevador, para
finalmente abandonar el nosocomio. Ya saliendo del hospital se lo encuentra a
su hermano montado en su lujosa motocicleta de colores azul con rojo. Por un
momento pensé que te habías regresado a casa. Que va, solo salí a preparar mi máquina
para nuestro regreso. - Ok Andy, súbete – le dijo Terry quien le señala con su
pulgar la cabina desocupada. Al poco tiempo de haber regresado a su hogar, suena
el teléfono móvil de Andy Bogard. Si, Joe, ¿qué te cuentas?. Ey, Andy, la
chismosa de la Yuri me contó que el pez globo de Mai por fin tuvo al bebé,
quería felicitarte amigo, ser padre es un gran paso para ti. Andy con el ceño
un poco fruncido detrás del teléfono móvil le dice: Oye, no la llames así a mi
mujer, Joe, o tendré que cortar la llamada. Amigo, tu sabes que soy el bromista
del grupo junto con Duck, soy así y no cambiare, pero oye, si te incomodó que
le diga pez globo a la pesada de Mai, pues me disculpo. Disculpa aceptada,
ahora si te corto. El hombre conocido como el Arma Humana guarda el pequeño
teléfono dentro de uno de los bolsos de sus pantalones de colores gris carbón,
y luego se acomoda en el amplio sofá de la sala. - Aquí tiene mi buen cuñado –
le dijo la bella esposa de Terry quien le acerca una bandeja con refrescos. -
Gracias Raquel – le dijo con semblante alegre el hombre de los azules ojos
quien toma un vaso de limonada helada. La bella mujer de los blue jeans y blusa
blanca se sienta en el sillón de su esposo Terry, junta ambas manos poniéndolas
al lado de su mentón y con rostro afable, y luego le dice: Por fin has
conformado tu hogar con la mujer que amas, ahora se ha sumado un nuevo miembro
a la familia Bogard, y espero que tengas con Mai muchos hijos más, para que
esta familia siga creciendo. - Tranquila Raquel, ya lo conversamos, y solo
tendremos dos hijos… no más – le dijo Andy Bogard.
V
El líder de los lobos y hombre de
confianza del Gobernador del Estado de Florida entra a la sala después de haber
guardado a su compañero de campañas de cromados rines, espera que ella se
levante de su sillón para luego sentarse cómodamente. Racheal quien había
tomado un vaso de limonada helada de la bandeja de plástico que estaba sobre la
mesa de patas cortas de vidrio, se lo entrega a Terry, para luego sentarse en
su regazo, con el brazo derecho de su varón tomando la cintura de la mujer de
las bien torneadas piernas. Terry luego le dice a su hermano: Ey Andy, ya me
imagino cómo te sentirías si tu primer hijo hubiera sido un varón. Si Terry, ya
me imagino la gran alegría que sentiste cuando tuviste a tu primer hijo. - Pero
dinos cuñado; ¿qué sentiste al ver a la bebita? – le pregunta la bella mujer de
los grandes pechos que estaba arriba de los cuarenta años de edad. Andy
suspira, hace una mueca alegre, y les dice a ambos: ustedes saben muy bien que
hubiese querido que mi primer hijo sea un varoncito, pero les digo; cuando vi a
la bebé, sentí una alegría enorme que casi me hace lagrimar. Y que les puedo
decir, no me sentí el hombre mas feliz del mundo, pero si el mas alegre de los
EE.UU. - ¿Dorothy, ya vino Pá? – pregunta el niño de los cabellos rubios y ojos
celestes que había entrado a la sala pensando que la ama de llaves se
encontraba en la sala. - Cariño (honey), ven y saluda a tu tío – le dijo su
madre. Ah, hola tío Andy, ¿y la tía Mai ya tuvo a su hijo?. Si campeón, y es
una niña. - Oh no, otra niña como la pesada de Zafira – dijo el pequeño niño
haciendo gestos con la boca. ¡Terry! Discúlpate ahora mismo, o si no, no hay
club de futbol el sábado. Pero Má… ok, no quise decirle pesada a Zafira, ¿me
vas a dejar ir el sábado a entrenar con mis amigos Má?. También discúlpate del
tío Andy, ya que tu comentario también afecta a su hija recién nacida. Ok Má,
tío, pido perdón por lo que dije, no fue mi intención. - No te preocupes
campeón, acepto tus disculpas – le dijo el educado hombre de la camisa de
vestir quien le acaricia los cabellos de la cabeza al hijo de Terry. La ama de
llaves se acerca a la sala y le dice a Racheal: ¿Necesita algo la señora?. Si
Dorothy, asegúrate que este muchachito se lave bien las manos para la hora del
postre. - Déjame adivinar, tu exquisita leche asada, ¿no es así? – le pregunta
su esposo a la mujer que ahora estaba erguida, mostrando una agradable blusa blanca
y sus pantalones de vaquero azul cielo. Así es, la preparé cuando te la
llevaste a Mai al hospital, y porque sé que le gusta mucho a mi buen cuñado. -
Eres como un ángel Raquel, Terry tiene mucha suerte de tener a una mujer que le
gusta mucho la repostería – le dijo su cuñado quien tenía junto con Mai
restaurantes de comida japonesa en varios puntos de Florida y en Japón, y que
además, trabajaba como agente especial de las fuerzas especiales de los
EE.UU.
VI
Ya había pasado el día, y era de
tarde. Mai, quien se la veía con su vientre un poco abultado, salía del
Hospital Bourmell con un kimono de parto color rosado, mientras que Andy
llevaba a su bebé en sus fornidos brazos. Después de parar un taxi, Andy ayuda
a Mai a subir con cuidado en el vehículo de pintura amarilla, mientras sujetaba
a la bebita con su brazo derecho. El hombre que conducía el vehículo ya se
encontraba dentro del dojo, y mientras veía las decoraciones que había dentro
del lugar mira por el espejo retrovisor a la mujer que estaba cargando a la
bebé, y arquea ambas cejas al reconocerla. ¡Es usted!, ¡es usted!, es la Sensual
Ninja Mai Shiranui del clan Shiranui… déjeme decirle señorita que soy un gran
admirador suyo. Gracias por ese entusiasmo, pero ahora soy señora, y este caballero
es mi esposo. El taxista hace un gesto con el rostro, como lo hace una persona
que ha metido la pata, y luego dice: Pido disculpas señor Andy, solo que me
emocioné mucho al reconocer a mi idola de las artes marciales… usted sabe; no
es común ver a una mujer tan importante en un taxi como este. Mai quien tenía
sujetada a su bebé en su brazo izquierdo, se las ingenia para hacer aparecer en
su mano derecha un pequeño abanico de papel, el cual es agitado, y con su
característico rostro alegre. Andy suspira por la ocurrencia de su hermosa
esposa, luego mira al emocionado taxista de piel de color de ligera canela, y
le dice mientras sacaba un billete de su cartera de cuero castaño: En aquella
casa nos quedamos, mi amigo. Por la entrada de la casa se encontraba Terry,
quien estaba acompañado de su esposa Racheal y de sus dos hijos, Terry Jr. y
Zafira, y además de la ama de llaves, Dorothy, quienes le daban la bienvenida a
la mujer del kimono de parto con estampados de flores, Mai Shiranui.
VII
Pero que tierna bebita, me hace
recordar mucho a mi Zafira cuando recién la tuve, ¿no lo crees asi, Terry?.
Desde luego que sí, mi amor. La persona de confianza de Andy y Mai de nombre
Dorothy se les acerca con una bandeja con dos jarros de jugo de frutas. -
Gracias, estaba sedienta – dijo la mujer de la horquilla blanca en sus cabellos
y vientre abultado, quien luego bebe del jarrito de jugo fresco. La pequeña
niña de los cabellos rubios y ojitos azules le dice a Mai: Tía Mai, ¿puedo
jugar a muñecas con hermanita…? (menciona el nombre de la bebé de Andy y Mai). Ahora
no Zafirita, tienes que esperar que tu prima hermana crezca un poco para poder
hacerlo, ¿de acuerdo pequeña?. La pequeña niñita de las coletas rubias y ojos
azules le responde: ta bien tía Mai, voy a esperar que hermanita crezca. - Que
lata, y si hubiera sido niño igual yo tengo que esperar que crezca para jugar
videojuegos con él – dijo el pequeño Terry, quien luego le quita una bolsa de
caramelos blandos que tenía la pequeña niñita de los cabellos dorados y ojitos
azules en su bolso de la parte del estómago de su vestido color beige, para
luego irse huyendo del lugar. - ¡Má! Terry me quitó dulces – dijo la pequeña
Zafira quien luego se pone a llorar. - Terry, es tu culpa, estas engriéndolo
mucho, ¿Okey? – le dijo la agraciada mujer del vestido veraniego a su esposo,
haciendo que la Leyenda de South Town se abochorne un poco por las palabras de
su mujer. Luego Racheal encorva el cuerpo y le dice a su pequeña hija: Ya
cariño, no llores, esto es lo que vamos hacer con tu hermano; a la hora de la
cena su ración de postre te lo comerás tú, Zafirita. - ¿Doble ración de leche
asada?, ¡gracias mamí! – le dijo la agraciada niñita de las pequeñas coletas
rubias en la cabeza. Andy y Mai se miran de manera especial, para luego Mai decirles
a los presentes: Bueno, voy a dejar bien atendida a esta princesita en su
cuarto, y luego me relajare con la compañía de mi esposo viendo unas viejas
cintas de video. ¿De acuerdo, Andy?. Él le asiente con semblante alegre, y le
dice a su mujer: Desde luego que sí, Mai.
VIII
Ya era cerca de la medianoche, en
la alcoba de la popular Ninja, en su decorado lecho, ella le dice a su varón:
Andy, no me gusta como me veo, parezco una vaca. Él la mira de manera especial
a la mujer con la que se desposó de blanco en la Iglesia cristiana, mientras
con los dedos de su mano izquierda acariciaba los cabellos sueltos de Mai los
cuales estaban sin su horquilla blanca, para luego decirle: Pero que cosas
dices, Mai… a mí me gustas así estes o no como una vaquita… recuerda que la
belleza del alma es más importante que la cascara de vuestra piel, porque la
carne después de muertos se podrirá, mas no vuestro espíritu que será eterno a
donde vayamos después de esta vida. Luego con los dedos de esa misma mano
Andy los pasa suavemente por su generoso pecho de Mai, hasta llegar a su centro
de su pecho, para luego decirle: Yo estoy enamorado de los bellos y buenos
sentimientos que vos tenéis aquí, y no por lo poderosa o popular que seáis… y
sabéis que os he hablado con la verdad, Mai. Eso lo sé, esposo mío, y
por eso te amo, porque eres sincero y muy bueno. Ambos estaban echados,
mirándose entre ellos, con los dedos de la mano de su varón acariciando los
marrones cabellos de ella, para luego él decirle: Sabes, ayer mientras
esperábamos en la sala de espera a que des a luz, le hablaba a Terry sobre lo
que me dijiste la otra vez de vestir toda de negro en las noches cuando retomes
tus patrullajes en la ciudad… ¿hay algún motivo especial para vestir así, Mai?.
Ah, eso… te lo contaré; cuando me enteré que estaba embarazada, pasaron por mi
cabeza muchas cosas, como el volumen de mi cuerpo, si me vería más gorda
después de que tenga al bebé, o si estaría más pesada y lenta, y esas cosas.
Andy frota suavemente con su pulgar el suave mentón de la hermosa mujer del
ligero kimono blanco de seda con estampados de agradables flores, quien ya le
había mostrado a su esposo tiempo atrás el atuendo negro que piensa utilizar
cuando retome sus rondas nocturnas en la peligrosa ciudad. Ella continúa
hablando, y le dice: Y luego medité algo que me sugirieron mis amigas Yuri y King
la otra vez que me visitaron en el Dojo. - Ya veo, con que ellas fueron las que
te metieron esa idea de vestirte como una viuda negra en las noches – le dijo
su varón. Pues, si… la otra vez te mostré el traje que pienso usar en mis
patrullajes nocturnos. Pero Mai, los tacos altos te podrían incomodar en tus
patrullajes. Mai le dice: Andy, recuerda que soy maestra del clan Shiranui-Ryuu,
con tacos o sin tacos igual doy grandes saltos. Luego ella con mirada romántica
acaricia los cabellos rubios de su esposo, y luego le dice: Andy, me has
embarazado un poco tarde a la edad que tengo, pero déjame decirte; que estoy
bien casada, tengo una hermosa bebé de tu semilla, y bueno, es la moda de una
mujer de mi edad vestirse en las noches así. Él acaricia su dócil rostro y le
dice con mirada romántica: De acuerdo Mai, vístete en las noches como te
sientas más cómoda, si así te sientes bien, yo también me siento bien.
IX
Ella suspira, y luego le dice: Amor,
¿aun recuerdas la vez que le quitaste la virginidad a tu novia?. - Claro que
sí, desde luego que lo recuerdo amor… cuando vi ese hilillo de sangre salir,
supe que me habías dicho la verdad acerca de que aun conservabas tu castidad –
le dijo el hombre de los azules ojos quien recuerda la vez que tomó la castidad
de Mai en una misión de rescate por mediados de los años noventa. - Por
aquellos días estábamos en una misión de rescate, en donde casi pierdes tu
vida, para que no pierda la mía… y tal vez en estos momentos estaría sola sin
un buen esposo que me cuide… aquella vez te he podido perder para siempre Andy,
pero gracias a todo lo que es sagrado no te perdí. Andy quien recuerda contra
que se enfrentó Terry hace muchos años atrás, le dice: Si, lo recuerdo, aquella
vez el hermano de esa mujer que quería Terry se sacrificó, para que yo pudiera
seguir viviendo. Pero te digo algo Mai; si me hubieses perdido aquella vez, habrías
tenido a Terry como la mejor opción para llevarte al altar, recuerda que mi
hermano todavía no andaba en una relación sentimental con Blue Mary, y mucho
menos había conocido a Racheal… y la peor opción creo que sería nuestro amigo
Joe, que tuvo sus ocasiones en las que quería algo contigo, pero al final no
pudo conseguirlo nuestro amigo. Ella hace una mueca con los labios dibujando
una sonrisa, porque recuerda las veces que lo rechazó al japones que quería
tener un romance con ella…, y con sus generosos pechos. - Creo que el pelmazo
de Joe sería la última opción que tenga de estar en la viudez – le dijo la
mujer del generoso busto quien pasa por su cabeza un hombre que conducía
motocicleta como su cuñado, que era una especie de líder en la peligrosa
ciudad, que tenía su propia organización de vigilantes nocturnos, y quien tenía
un fuerte interés en la popular mujer a quien llama; “belleza asiática”, y quien
es conocida por los correctos ciudadanos como…, “La Heroína de South Town”.
Continuara en una Próxima
Historia…
capc
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