Historias de Racheal Kunoichi – *La Ninja Americana* #3 : “Un Recuerdo Doloroso”
Historias de Racheal Kunoichi – *La Ninja Americana* #3 : “Un Recuerdo Doloroso”
Autor: capc
1.- Cabe señalar que esta es una historia no oficial en donde menciono a
un reconocido personaje de la popular franquicia de Fatal Fury de SNK, y en
donde también menciono a personajes del videojuego Martial Champion (Campeón
Marcial) de Konami, y de la franquicia Double Dragón.
2.- Todos los derechos reservados pertenece(n) a la(s) compañía(s),
persona(s) que crearon a los personajes, imágenes y demás que se mencionan,
muestran en estas historias creadas por mi persona.
3.- Son historias que comparte en el Internet el mejor jugador del Perú solamente en el videojuego de la SFC "Super Formation Soccer 94", y quien es el admirador numero#1 en el Perú de la Ninja "Mai Shiranui" escribiéndole prosas, poemas y fanfics.
Personajes/Lugares creados por mi persona:
*Kanazawa; Es el lugar donde queda ubicado el clan ninja de
los ancianos que entrenan a Raquel.
Akiga Nanakame : Joven mujer adinerada y popular en la
escuela que frecuenta Raquel.
Atsushi Yagani : Es el pretendiente de Raquel en Japón.
Ayaka; Es una criada de 40 años aproximadamente, sirviente
de la casa de los ancianos ninjas.
Eiji-Sama : Nombre del anciano ninja y abuelo de Raquel.
Gokunk : Líder de un clan subversivo de ninjas.
Hisa-Sama : Nombre de la anciana ninja y abuela de Raquel.
Jaramyu : Segundo al mando de un clan de ninjas subversivos,
cuyo líder era Gokunk.
Markus : Hermano menor de Raquel (Racheal)
*Kanazawa : Es un lugar que si existe en Japón, y que solo
me lo imagino como el lugar donde vive Racheal (Raquel).
I
Después de estar semanas con pérdida de la memoria, la joven de catorce
años empieza a recordar a sus padres mientras se peinaba frente al espejo de su
habitación. De sus grandes ojos azules como el zafiro empiezan a brotar muchas lágrimas,
acompañados de gritos que hacen que se acerque al cuarto una anciana con una
mujer de unos cuarenta años de edad. “Akira”, ¿porque lloras de esa manera
niña?. La adolescente mujer de los cabellos rubios y ojos como el zafiro le
dice: ¡Yo no soy Akira! ¡Soy Raquel!… y Mis padres… ¡mis padres están muertos!.
La anciana de las marrones ropas, quien en su juventud fue una kunoichi la toma
entre sus brazos y le dice: Ya, ya, jovencita, deja de llorar… deja de llorar.
¿Por qué los mataron?, pregunta la niña de la piel blanca y grandes ojos
azules. La mujer de arrugas en el rostro y cabellos grises pasa su arrugada
mano derecha por su larga y dorada cabellera, mira a su derecha a su sirvienta
y le dice: Tráele un poco de agua. La mujer de los largos cabellos negros
asiente con la cabeza y le dice a la anciana: ¡Si mi señora!. La anciana
kunoichi vuelve a mirar a la joven que estaba consolando, y le dice: Parece que
fue una venganza hacia tus padres. - ¡Eso no es posible! Mis padres fueron muy
buenas personas, debió ser una equivocación, ¿Por qué los mataron? – vuelve a
preguntar la joven ladeando la cabeza a los lados. De pronto entra la sirvienta
quien le entrega a Raquel un vaso de agua. El anciano quien con su anciana
esposa le salvaron la vida a la niña la noche de la tragedia en una lejana
carretera, estaba parado al lado de la puerta mirando a la joven de las ropas
azules, y luego le dice: Tarde o temprano ibas a recobrar la memoria muchacha,
y saber la verdad. Los hombres que viste aquella noche acercarse al vehículo,
eran ninjas asesinos contratados por alguien de confianza de tus fallecidos
padres. ¡No puede ser! ¿Pero quién?... De pronto, Raquel se queda cavilando, y
pasaba por su mente un japonés, quien era amigo de su fallecido padre.
II
Habían pasado los minutos, la
joven de los dorados cabellos y blanca piel como la leche, había ingerido el
agua relajante, y estaba un poco más tranquila para expresarse. Por lo que nos
contaste, ese falso amigo de tu padre, quería arrebatarle algo muy importante…
Los restos de tus padres han sido repatriados a EE.UU, en donde fueron
sepultados, y los asesinos de tus seres queridos, murieron aquella noche por
nosotros dos, que pasamos de casualidad por aquella carretera. La anciana le
dice con rostro optimista a la joven: Tuviste muchísima suerte mi niña de los
ojos como el zafiro, eran asesinos, y si no nos hubiésemos cruzado en su camino
esa noche, te habrían matado junto a tus padres. Luego el anciano de ostentoso
y colorido ropaje le dice: Nos encontramos en otra región, a cientos de
kilómetros de aquel lugar del siniestro… Aquí no estarás en peligro. “Markus”,
mi hermanito no viajó con nosotros a este país, debe estar muy triste por la
noticia, debo comunicarme con él. ¡¡No!! Debes olvidarte de tu familia que
dejaste allá en tu país… ya que, ese falso amigo de tus padres sabrá que te
ayudamos, y esos miserables no mandan solo a golpear a tus seres queridos…
Olvídate de los familiares que puedas tener allá, al menos un tiempo, hasta que
el asesino intelectual de tus padres pague el daño causado, ¿has entendido
Raquel?. Tengo mucho odio en mi interior, quiero venganza abuelos, tengo mucha
sed de justicia. He visto que ustedes con el maestro “Miyu” son expertos
artemarcialistas, que entrenan discípulos para ayudar a la gente del pueblo. ¡Entrénenme!
¡Se los suplico! Quiero venganza. El anciano de los bigotes y largas barbas grisáceas
mira el rostro de sufrimiento de Raquel, y luego le dice: La venganza solo te
llevara a la muerte, niña tonta, olvídalo. Tu abuelo tiene razón, esos ninjas
subversivos son profesionales, y muy peligrosos. La joven adolescente de los
dorados cabellos les dice: No sé por qué siento que en este lugar podré hacerme
más fuerte que esos asesinos, que mataron a mis queridos padres que fueron muy
honrados y buenos… Te lo ruego abuelo, entréname… entrénenme. El anciano frunce
el ceño acompañado de mirada adusta, para luego decirle: Hablaremos en la
mañana sobre el asunto muchacha.
III
Y ya era de mañana, y se mostraban
los rayos de luz del alba… En el amistoso y turístico pueblo de Kanazawa, en la
casa de los ancianos ninjas, se encontraba la simpática rubia de los azules
ojos como el zafiro, quien estaba en la sala principal de la casa, arrodillada,
con su cabeza gacha esperando la respuesta del experto artemarcialista, quien
tenía más de setenta años de edad. La decisión que he tomado, no pienso
cambiarla y es definitiva, para tu próximo onomástico, empezaras un arduo
entrenamiento, para que encuentres paz contigo misma… Ahora, hazme un favor
muchacha y llama a “Ayaka”. - ¡Sí! Abuelo – dijo la joven adolescente de
catorce años, quien hace una reverencia con la cabeza antes de retirarse de la
sala principal. Mandó a llamarme “Eiji-Sama”. Así es, Ayaka, quiero que le
entregues esta carta al director de la secundaria de la que escuchaste que
hablamos la otra noche en la cena, él la recibirá con agrado. ¿Acaso fue
discípulo suyo maestro?. El anciano bosqueja una sonrisa, y le dice: Digamos
que en su juventud le hice muchos favores, y en donde él me hizo muchas
promesas. Entiendo maestro, partiré de inmediato. La anciana y esposa del viejo
Eiji mira partir a la servicial mujer de los largos cabellos negros, y luego
entra a la sala en donde estaba él sentado con los ojos cerrados y cavilando. -
Parece que aquel hombre va a admitir a nuestra querida Raquel en esa escuela secundaria
– le dijo la anciana de vestido morado con decorado de flores blancas, con
semblante alegre. Así es, mi querida “Hisa”, esa niña que hemos recibido como
si fuera nuestra nieta, va a estudiar en aquella escuela.
IV
Un mes aproximadamente había
pasado desde que Raquel estaba llevando clases en un concurrido colegio
secundario mixto del pueblo de Kanazawa. Ella había hecho algunas amistades, en
donde sobresalían dos simpáticas chicas de piel pálida y ojos negros jaladitos.
Una atractiva joven de largos y marrones cabellos se les acerca con su séquito
de amistades a las tres jóvenes que estaban sentadas en una de las bancas del
jardín de la escuela. Oye tú, ¿no te sientes extraña de ser la única rubia
tonta de nuestra escuela?, ¿no te da vergüenza?. Oye “Akiga”, ¿Cuál es tu
problema?, ¿Por qué la molestas a nuestra amiga?. “Akiga Nanakame”, no podía
decirle a la amiga de Raquel, que le tenía una envidia que no podía ser sana,
había mucha malicia en las intenciones de la popular estudiante de secundaria. -
Oye Akiga, yo no quiero tener enemigas en esta escuela, tampoco quiero
agradarle a todo el mundo… Sabes, te tengo mucha envidia sana por la aplicada
estudiante que eres, y me gustaría que seamos amigas, ¿Qué dices? – le pregunta
la joven de los grandes ojos azules, mostrándole su amistosa mano derecha. Lo
dicho por la simpática americana hace que hierba la sangre de la espigada y
adinerada joven de los oscuros ojos. La popular joven de la corbata carmesí,
blusa blanca y faldas grises le hace un desaire con el rostro, y decide
alejarse de la banca en donde estaban sentadas Raquel y sus amigas. Bien amiga,
has avergonzado a esa antipática de la Akiga, eres la segunda en hacerlo en
esta escuela. ¿Ah, sí?, ¿y quién fue la primera?, pregunta la estudiante de
cabellos rubios y de las faldas que le llegaban a la altura de las rodillas.
Ambas chicas de vestimentas de colegio que flanqueaban a la estudiante rubia,
se miran entre ellas, y no le responden. Raquel presiente que algo malo le pasó
a la chica que avergonzó en el pasado a la popular Akiga Nanakame, así que mira
con más cuidado a la joven mujer que caminaba acompañada de picaros muchachos,
y quien era la más popular de todas las estudiantes de aquella escuela.
V
En el hogar de los ancianos
ninjas, se encontraban Eiji y Hisa conversando. Así que le prometiste a esa
joven entrenarla con nuestras secretas artes para cuando cumpla quince años,
¿no es así?. Así es… Me insistió tanto, que decidí entrenarla, con esa
condición. Sabes viejo, esa niña tuvo muchísima suerte que hayamos pasado de
casualidad por esa carretera aquella noche… Si hubiésemos sido personas
ordinarias nos hubieran matado esos deshonrados ninjas. Sí, es muy probable.
Sabes vieja, por mi cabeza pasa una tonta idea. Haber, comparte esa idea con tu
fiel compañera. El anciano quien vestía un ropaje muy parecido a los que usaban
antiguamente los monjes Shaolin del país de china, suspira, da dos golpecitos
con su pipa en un cenicero de madera, y luego le dice: Nunca hemos tenido una
mujer ninja extranjera. Sera la primera vez que entrenemos a una rubia
americana de ojos azules con vuestras secretas artes marciales… Pero… - ¿Pero qué?
– pregunta la anciana Hisa, intrigada. No pienso entrenarla con nuestras
secretas artes marciales para que solo cobre venganza del sujeto que mandó a
matar a sus padres, de ninguna manera… pienso sacar provecho del fuerte
entrenamiento que le daré. La mujer del arrugado rostro y largos cabellos
grises le dice: ¿Qué tienes pensado Eiji?, anda, dime. Quiero moldearla con
nuestros ideales, para que enorgullezca a nuestro clan de ninjas después de que
haga lo que tiene que hacer con el sujeto que le dejó ese daño en su mente. Luego
de unos largos segundos armoniosos, el viejo de los largos bigotes y barbas
grisáceas mira a su esposa, arquea la ceja izquierda, y luego le pregunta; ¿Y
esa cara?, ¿quisieras compartir tus pensamientos vieja?. No es nada viejo, solo
recordé cuando me inicié como kunoichi, hace más de cincuenta años atrás. Pues,
hubieron muchos pretendientes en aquellos días que te propusieron matrimonio,
pudiste haberte casado con cualquiera de esos hombres adinerados. Eso lo sé,
pero decidí desposarme con el hombre indicado… Juntos conformamos este clan de
ninjas, cuya misión es el de mantener el orden de nuestra querida Kanazawa.
VI
Y así, pasó el tiempo. Raquel ya
estaba en sus diecinueve años de edad. Tuvo cuatro años de arduo entrenamiento,
en donde se volvió una experimentada en las artes del ninjitsu, y en donde
desarrolló su cuerpo como si fuera una arma letal. Había un experto artemarcialista
que estaba enamorado de la joven ninja americana de los cabellos dorados, él
era; “Atsushi Yagani”, un guerrero de cuerpo delgado, pero bien tonificado, y
cuyos rasgos faciales eran muy parecidos al de un legendario artemarcialista
chino, cuyos restos se encuentran en la ciudad de Seattle, EE.UU. Hola Raquel.
¡Hola Atsushi! ¿Me vienes a buscar?. El hombre de los ojos negros jalados,
sonríe cerrando los ojos, con su mano derecha detrás de su nuca. Pasa un hombre
en bicicleta y le arroja un fuerte silbido a la mujer quien portaba su ropa de
combate, en donde sobresalía la parte de su vientre, en donde llevaba un cubre
vientre de color oscuro, parecido a una trusa color gris oscuro. Ella le dice
al hombre que la pretendía, quien era educado y respetuoso: Nunca faltan los
hombres faltosos. El japonés de los azules pantalones quien estaba embelesado
por ella, le dice: Oye, aquí cerca hay una casa de comidas muy buena, que te
parece si vamos a comer, y luego no sé, vamos a entrenar por ahí. La atractiva
ninja americana muestra semblante alegre y le dice: De acuerdo, estoy muy
hambrienta. Ambos guerreros caminan hacia el puesto de comida callejera que
quedaba ubicado a un par de cuadras del hogar donde entrenaba la bella ninja
americana. El artemarcialista japonés quien estaba en sus veinticinco años,
quería proponerle noviazgo a la bien proporcionada mujer de los grandes ojos
como el zafiro, pero, temía que ella lo rechace.
VII
Esa noche Raquel llega un poco
tarde a su casa. La bella guerrera quien vestía su traje de combate, trepa el
alto muro de un gran salto, para luego aterrizar sobre uno de los atrios de la
casa, para finalmente dirigirse a su habitación. Ella se despoja de su sensual
ropa de kunoichi guerrera, y entra a los servicios higiénicos para asear su
escultural figura. Ella después de darse un baño caliente regresa a su
habitación, y se dirige a su lecho a descansar. A esas alturas de la vida la
mujer de diecinueve años sabía muy bien quien fue el hombre que dio la orden
para asesinar a sus queridos padres, y el día de su venganza estaba cada vez más
cerca. Pero no solo eso, ella también se averiguó el clan de ninjas subversivos
al que recurrió el falso amigo de sus fallecidos padres, cuyo líder era un
despiadado y experto artemarcialista japonés de nombre; “Gokunk”, y cuya mano
derecha era otro despiadado ninja corrompido de nombre; “Jaramyu”. Esa noche el
pretendiente de la bella Raquel llega a la puerta de su casa. Su rostro cambia
repentinamente al ver el mensaje en letras rojas clavado sobre la puerta. Él
muestra los dientes, arrugando el papel, sabía que estaba siendo husmeado por
hombres que no querían que Atsushi Yagani sea novio de la ninja americana. Atsushi
ya se encontraba en su habitación, sobre su lecho, con sus pensamientos en la
mujer de los grandes pechos, y cuyos ojos azules como el zafiro le gustaban al
prometedor artemarcialista japonés. Él tenía el presentimiento que la
exuberante guerrera de la piel blanca encerraba peligro, pero él estaba
enamorado de ella, y la protegería hasta sus últimos días de vida.
VIII
Y la ninja americana ya estaba en
sus veinte años, ella se encontraba en un cementerio del pueblo de Kanazawa,
orando por las almas de los ancianos abuelos que la criaron como si fuera su
nieta. Así también, en sus pensamientos pasaba el experto artemarcialista
japonés que la pretendió un tiempo atrás, y que cayó muerto por una mortífera
técnica de un clan de ninjas subversivos liderados por el temido Gokunk. Ella
había perdido a esas alturas allá en Japón a los ancianos ninjas que la
adiestraron, a algunas amistades, y al hombre que la pretendió y que la protegió
hasta el final por amor… estar más tiempo en ese país significaría que correría
más sangre, y ella no quería que sigan muriendo seres queridos. Estaba pensando
regresar a los EE.UU para reunirse con su hermano menor, Markus, a quien no
veía desde los catorce años, como también, el de dejar en lo más alto el nombre
del clan ninja de los fallecidos ancianos en los torneos de artes marciales en
que ella participase. Y era la mañana de un domingo en la ciudad de New York,
EE.UU del año dos mil dos. La ninja americana se encontraba por el Hall del
hotel que estaba a unas ocho cuadras del estadio donde se llevarían a cabo los
combates de torneo, conversando con sus compañeros de equipo; “Goldor”, y
“Billy Lee”. Una rubia de azules ojos, de camiseta roja ceñida en donde podía
apreciarse su perfecto y bien trabajado abdomen, y quien llevaba puestos unos pantalones
holgados de color azul le dice a uno de sus compañeros de equipo que se la
quedaba mirando a Raquel, para irse juntos al estadio para prepararse para los
duros encuentros del torneo. El hombre de la gorra roja con metal esboza una
sonrisa, se acomoda su gorra, y deja de mirar a la bella ninja americana la
cual llamaba su atención, para luego dirigirse con sus compañeros de equipo al
coliseo en donde se llevarían a cabo ese día domingo arduos encuentros de
torneo. Raquel se queda como aterida al saber quién era el hombre que se la
quedaba mirando… El hombre que le mostró una sonrisa amigable era nada más y
nada menos que el legendario lobo hambriento… “Terry Bogard”.
Continuara en una Próxima Historia…
capc
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