Historias de Racheal Kunoichi – *La Ninja Americana* #6 : “Raptada en La Galería”
Historias de Racheal Kunoichi – *La Ninja Americana* #6 : “Raptada en La Galería”
Autor: capc
1.- Cabe señalar que esta es una historia no oficial en donde menciono a
un personaje del videojuego Martial Champion de la Co. Konami, y como vuelvo a repetir,
no está dentro de la historia oficial del personaje.
2.- Todos los derechos reservados pertenece(n) a la(s) compañía(s),
persona(s) que crearon a los personajes, imágenes y demás que se mencionan,
muestran en estas historias creadas por mi persona.
3.- Son historias que comparte en el Internet el mejor jugador del Perú solamente en el videojuego de la SFC "Super Formation Soccer 94", y quien es el admirador numero#1 en el Perú de la Ninja "Mai Shiranui" escribiéndole prosas, poemas y fanfics.
Personajes/Lugares creados por mi persona:
*Kanazawa; Es el lugar donde queda ubicado el clan ninja de
los ancianos que entrenan a Raquel.
Masakazu Miyuzani : Es el sensei de Raquel y el más fuerte
del clan ninja.
Eiji Kamata : Abuelo de Raquel en Japón y líder del clan de
artes marciales.
Gokunk: Jefe Supremo de una organización criminal ninjas.
Ayaka: sirvienta de la casa y amiga de Raquel.
Ryoichi: Un
proxeneta que conoce a Raquel en una galería.
Takeshi: Amigo
del proxeneta quien con Ryoichi planean el secuestro de Raquel
Markus: Hermano
menor en años de Racheal (Raquel).
*Kanazawa : Es un lugar que si existe en Japón, y que solo
me lo imagino como el lugar donde vive Racheal (Raquel).
I
La historia inicia en el
pueblo de Kanazawa. En el Dojo de artes marciales de los ancianos ninjas se
encontraba entrenando bajo supervisión de Miyuzani, la joven aprendiz de
los largos cabellos dorados quien ya estaba en sus diecisiete años de vida… Ella
vestía un karategui gris oscuro con azul en la parte de los hombros, diferente
al que utilizó en sus primeros meses de entrenamiento, y se encontraba
golpeando repetidas veces con ambos codos un muñeco de madera el cual estaba
forrado de cuero marrón. ¡Detente Raquel!. Ella jadeaba, por el arduo
entrenamiento de su sensei. ¿Cuánto tiempo tienes golpeándolo?, le pregunta
Miyuzani refiriéndose al muñeco de madera y cuero. Ella se queda cavilando un
momento, y luego apunta su mirada hacia el fornido hombre del bigote negro, y
luego le dice: Como un año y medio, sensei. Dentro de poco dominaras la técnica
del codo, y será tu mejor arma para derribar a un fuerte oponente. Raquel, cuando
entrenas tu mente, tu alma y tu cuerpo, deben ser como uno, si esto lo haces así,
el dolor corporal es reducido, y tus golpes… letales. El anciano Eiji Kamata
quien pasaba por el dojo interno de la casa, llega a escuchar las instrucciones
que le estaba dando el maestro de Raquel. El anciano no los interrumpe, asiente
dos veces con la cabeza, y con semblante alegre se retira del lugar.
II
Raquel después de haber estado
entrenando en el dojo, ahora se encontraba en el corral de la casa a ver a los
que ella llama sus; “animalitos”. Algunos conejos y cuatro gatos ella tenía, a
los cuales les agarró mucho cariño. Había un conejo que era su engreído, era el
más grande de todos, de pelaje blanco y cuyos ojos eran azules. Después de
rozar su nariz por la cabeza del animal, y de decirle algunas palabras
cariñosas, lo regresa a su caja de madera. Luego va a darles su comida a sus
gatos en sus respectivos recipientes. Los cariñosos felinos le rozaban con sus
cuerpos y sus colas las piernas de la joven del pantalón buzo deportivo color
azul hasta mas ya no poder. Ella se despide de sus animales y se regresa dentro
de la casa para tomarse un baño caliente. Ahora ella se encontraba en la
bañera, con su cuerpo desnudo y una toalla tapando su frente. Raquel se frota
con sus dedos ambos codos, y mientras lo hacía pasa un recuerdo repentino y
relampagueante en su mente que hace que ella ponga mirada adusta. Ella
extrañaba su hogar en los EE.UU, a sus amistades, y sobre todo a su hermano
menor, Markus. Pero ella sabía, que por ser hija de un conocido científico, si
ella regresase a su país, el autor intelectual del crimen de sus padres sabría que
ella está viva mediante las noticias televisivas, y sería capaz de cobrar
represalias contra ella y los que más ama.
III
Ya era de noche, Raquel ahora
estaba en su habitación sobre su cama con los ojos cerrados, escuchando música
de su dispositivo discman la cual era muy relajante para sus oídos y su mente.
La joven mujer que empezaba a mostrar un cuerpo trabajado y esbelto luego se
retira los auriculares blancos de sus orejas, coloca el reproductor de CD
portátil sobre la mesa de noche, y luego cierra sus ojos hasta quedar dormida.
Ya era de madrugada y algo ocurre en la mente de Raquel… Ella visualiza en un
sueño a un hombre de azules ojos como el cielo de las mañanas, y de cabellos
tan rubios como el preciado oro… además de una imponente y brillante estrella
blanca a la espalda del fornido hombre. Ella abre sus grandes azules ojos como
los zafiros, y pasaba por su mente la gran y brillosa estrella blanca a la
espalda del misterioso hombre… Ella ignoraba quien pudiese ser ese musculoso
hombre que vio en un sueño. Luego Raquel piensa en sus queridos padres, y con
el pensamiento eleva una plegaria, y le pide a los cielos que los tengan en su
gloria.
IV
Era sábado, Raquel salía de una concurrida galería que era de su agrado y
en donde había hecho algunas adquisiciones. Un sujeto se le acerca en un vehículo
deportivo a la mujer que iba al paradero del autobús, y le dice: Disculpa
preciosa, ¿te puedo llevar a alguna parte?. La joven de las ropas deportivas
mira de soslayo al sujeto que le mostraba su blanca sonrisa, y quien le había
hablado en su idioma natal, y luego le dice: No gracias, estoy esperando a mi
bus. - Insisto, permíteme llevarte a donde quieras preciosa, yo puedo ayudarte
en lo que quieras, en lo que quieras – le dijo el hombre japonés quien vestía
un saco blanco y elegante, y quien le había mostrado un grueso fajo de Yenes.
Raquel no trabajaba, pero dinero no le faltaba, sus abuelos le brindaban a la
semana un sobre de dinero para sus gastos, y luego le dice al insistente sujeto
de los lentes de vidrio transparentes y marcos dorados: Disculpe, ¿es usted un
proxeneta?. El taimado hombre de los negros cabellos recortados se pone un poco
nervioso a la pregunta que le hizo la esbelta mujer del ceñido pantalón
deportivo azul, y luego le dice: ¿Y qué problema habría si lo fuera
preciosura?. Ella le responde: A que mis padres me han aconsejado que nunca me
suba al vehículo de un proxeneta. El japonés muestra una lujuriosa sonrisa y le
dice: Créeme dulzura, una vez que te subas a este auto, ya no querrás recordar
los absurdos consejos de tus padres… Ahora, ven y súbete, que quiero ayudarte a
madurar. Raquel lo mira con tranquilidad y le dice: Sabía que eras basura que
busca ingenuas jovencitas para buscar quitarles lo más preciado que tienen
ellas. Ella no le dice nada más, y se retira del lugar. El proxeneta se queda
mirando a la mujer del buzo deportivo que se alejaba, y luego aprieta el
acelerador para alejarse del lugar.
V
Esa noche el japonés de los lentes transparentes llega a su departamento.
Se encontraba sentado sobre un elegante sofá bebiendo una bebida alcohólica,
luego le hace una llamada a un amigo suyo. Esa mujer debe estar muy buena para
que me la sugieras, “Ryoichi”. Así es mi amigo, su belleza es incomparable… la
tenemos que tener en una de nuestras fiestas… Créeme, esa mujer le va a ser
bien a tu negocio mi buen “Takeshi”, extranjera de la mejor calidad… He
preguntado en las tiendas de aquella galería y me han dicho que ella frecuenta
los sábados el lugar en las tardes, así que no habrá problemas para que tus
muchachos hagan lo que mejor saben hacer… Ya sabes mi amigo lo que tienes que
hacer para que termine trabajando para ti. El proxeneta de nombre Ryoichi se
refería a Raquel, y le había brindado información de ella a uno de sus amigos de
nombre Takeshi quien tiene un nigth club. El plan siniestro era raptar a la chica
americana, para buscar degradarla como mujer, y así termine trabajando para ellos
pero, lo que no sabían ellos, era que Raquel estaba siendo adiestrada para
algún día volverse una experta artemarcialista.
VI
Ya se mostraba la puesta del sol en el pueblo de Kanazawa. Raquel se
encontraba en el pequeño corral de la casa de los ancianos artemarcialistas, y
estaba alimentando a los que llama ella sus; animalitos. Ayaka, quien recogía
unas plantas aromáticas para preparar el té, la mira a la joven mujer del buzo deportivo
azul quien estaba en cuclillas jugando con uno de sus conejos, y luego se le
acerca para decirle: ¿Y como estuvieron tus compras en aquella galería?. Raquel
pone al animal en su casita de madera, luego se empieza a erguir, y le dice a
la mujer que llevaba consigo una pequeña canastita con las plantas aromáticas: Bueno,
tú sabes Ayaka, cosas íntimas, un par de discos de música, un par de prendas, y
claro, baterías para mi reproductor de música. La mujer quien era sirvienta de
la casa y amiga de Raquel le dice: Bien amiga, te dejo, más bien no te demores
que serviré el té en unos minutos. Cuando la mujer de los largos cabellos
negros y vestido purpura iba con dirección a la puerta de la casa, la joven de
las ropas deportivas le dice: Ayaka-san, ¿tienes un minuto?. Si, dime Raquel,
¿Qué ocurre?. Pues… en la tarde conocí saliendo de la galería a un proxeneta y,
y quería hacerme una proposición indecorosa. ¿Rechazaste lo que te ofreció?, le
inquiere la mujer de los negros y jaladitos ojos. La rubia de los grandes y azules
ojos y quien tenía el ceño un poco fruncido le asiente con la cabeza. ¿Entonces que te
incomoda mi amiga?. Solo que me puse a pensar en las chicas ingenuas que caen
en sus redes y terminan degradadas como mujer. Ayaka le dice: Por eso las
chicas bonitas como tu deben seguir los buenos consejos de sus padres y abuelos,
para que no terminen engañadas por esos malos hombres.
VII
Habían pasado los días, era
sábado en la tarde… Raquel quien vestía su acostumbrada ropa deportiva ceñida a
la piel salía del concurrido lugar de tres pisos, cuando se dirigía a su
paradero a tomar el autobús, es interceptada por una camioneta van de donde
salen cuatro hombres encapuchados quienes la toman con rapidez y la meten
dentro del vehículo gris, para luego la van emprender veloz marcha. Dentro de
la van en movimiento los sujetos le amarran los pies y manos, y le ponen una
bolsa negra de tela en la cabeza para que no pueda ver a sus agresores. Ella se
imagina a donde se la están llevando, así que procura tranquilizarse para luego
entrar en acción. Raquel quien tenía ambas manos amarradas a su espalda no se
confiaba de los sujetos que pudiesen dar riendas sueltas a sus bajos instintos
dentro del vehículo, y hace aparecer un filudo shuriken en su mano izquierda,
el cual podría utilizar en cualquier momento para librarse de las cuerdas y de
sus raptores.
VIII
Uno de los sujetos que ya no estaba con la capucha empieza a manosear una
de las piernas de Raquel, mientras que ella sin despertar sospecha empezaba a
cortar las cuerdas que aprisionaban sus manos. Raquel presiente que la quieren
ultrajar, pero lo toma con relativa tranquilidad, porque si sus raptores no
eran artemarcialistas, ella tendría muy buenas probabilidades de no terminar
violada. La joven rubia del esbelto cuerpo siente otra mano, esta vez apretando
uno de sus pechos, y no espera a que la empiecen a desvestir, decidiendo ella
entrar en acción. Raquel se libera de sus cuerdas, y hace lo mismo con los
secuestradores a quienes reduce a punta de golpes. Luego salta de la camioneta van
en movimiento y conserva su virginidad para contarlo. Ella ve el vehículo
alejarse, da un suspiro de alivio, y luego se dirige a un paradero de autobús
para regresar a su hogar… … … Raquel despierta, no encontrándose en la cama el
hombre que anoche la salvó de ser raptada por ninjas subversivos al mando del
peligroso criminal y Jefe ninja, Gokunk. Ella apunta sus ojos al colgador de
madera cerca a la puerta de la habitación, en donde estaba la casaca de cuero
rojo en donde se veía esa blanca estrella… La ninja americana de los ojos
azules como el zafiro estaba dispuesta a entregarle su castidad al hombre que
la salvó anoche, pero debido a las lesiones en su cuerpo, no llegó a hacerlo.
Continuara en una
Próxima Historia…
capc
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