Historias de Racheal Kunoichi – *La Ninja Americana* #10 : “Trabajo En Equipo”
Historias de Racheal Kunoichi – *La Ninja Americana* #10 : “Trabajo En Equipo”
Autor: capc
1.- Cabe señalar que esta es una historia no oficial en donde menciono a un par de
personajes del videojuego Martial Champion (Campeón Marcial) de Konami, y en
donde también menciono a un reconocido personaje de la popular franquicia de
FF-KOF de SNK.
2.- Todos los derechos reservados pertenece(n) a la(s) compañía(s),
persona(s) que crearon a los personajes, imágenes y demás que se mencionan,
muestran en estas historias creadas por mi persona.
3.- Son historias que comparte en el Internet el mejor jugador del Perú solamente en el videojuego de la SFC "Super Formation Soccer 94", y quien es el admirador numero#1 en el Perú de la Ninja "Mai Shiranui" escribiéndole prosas, poemas y fanfics.
Personajes/Lugares creados por mi persona:
*Kanazawa; Es el lugar donde queda ubicado el clan ninja de
los ancianos que entrenan a Raquel.
Droché : Es un artemarcialista quien reemplaza al último
compañero de equipo de peleas de Raquel, quien fallece luchando en un torneo.
*Kanazawa : Es un lugar que si existe en Japón, y que solo
me lo imagino como el lugar donde vive Racheal (Raquel).
I
La historia se da en la ciudad árabe de Yeda, Arabia. Un equipo de tres
artemarcialistas se había inscrito en un torneo que se iba a realizar el próximo
domingo. En el equipo estaba la guerrera Raquel, quien ya estaba en sus
veinticinco años de vida. Ella llega con sus compañeros de equipo a un
hospedaje para pasar la noche. La única habitación que había disponible tenía
solo una cama y un sofá. El guerrero francés de nombre Goldor y un
artemarcialista que se había unido a su equipo hace poco, esto por la muerte de
su ultimo compañero de equipo quien murió en el cuadrilátero, ocuparían el
mismo lecho, y la exuberante ninja de los azules ojos el sofá cuyo color era de
un mostaza. - Te saliste con la tuya Raquel, tendrás el cómodo sofá para tí… y
yo tendré que compartir la cama con este imbécil – le dijo Goldor algo molesto.
Ella sonríe por la ocurrencia de su compañero de equipo, y de las
gesticulaciones que hacia su otro compañero de nombre “Droché”, quien era
oriundo del país de argentina. La ninja norteamericana quien vestía unas
ceñidas prendas deportivas arroja su bolso gris sobre el sofá, luego se arroja
acomodando su perfecto cuerpo el cual medía cerca del metro ochenta de estatura
sobre el cómodo sofá, extendiendo ambos brazos, para finalmente tomar ella un
descanso.
II
Ya era de tarde, y hacía mucho
calor en la ciudad de Yeda, Arabia. - Bueno, voy a tomarme un baño, les
agradeceré que no me llenen de sudor el sofá… Gracias – les dijo la mujer de la
ropa deportiva quien se dirige al baño de la habitación para refrescarse, con
una radio en una de sus manos. Ambos hombres que se encontraban conversando
cerca a la ventana de la habitación, miran entrar a los servicios higiénicos a
la rubia de la ceñida camiseta blanca y pantalones de buzo verde con franja
blanca. Droché le hace gesticulaciones a su compañero de equipo de luchas,
Goldor, con ambas manos, después de cerrarse la puerta del baño. El corpulento
francés de la melena rubia esboza una sonrisa por la ocurrencia del argentino a
quien le gustaba la mujer de las grandes caderas. Raquel pone el pestillo a la
puerta, en eso, se percata que hay un pequeño orificio al lado de la manija de
la puerta, pero no le presta mucha importancia confiando en que no la van a
estar escudriñando sus compañeros de habitación. ¡Wow! Esa mujer no deja de
sorprenderme mi buen Goldor, ¿en verdad todavía no te la has tirado mi amigo?,
vamos, hablemos con sinceridad. El francés da un suspiro, con sus ojos cerrados
y haciendo una mueca con los labios dibujando una sonrisa, y luego le dice: Parece
que no te dije que tengo esposa en mi querida Francia mi buen Droché, y tú
sabes, cuando hay promesas de por medio con tu pareja sentimental, se da esto
de la fidelidad con la persona que amas… pero debo confesarte que nuestra
Raquel en muchas ocasiones me ha hecho caer en la tentación, y en las pocas
ocasiones en las que me atreví a buscar tenerla, ella me ha rechazado... Espero
que tú no corras con la misma suerte. El peleador oriundo de argentina le dice:
En estas dos semanas que tengo en este equipo ya la estudie bien a la rubia, y
te digo; que el más mujeriego en mi época de estudiante universitario va a
sumar una mujer más en su record, eso te lo aseguro mi amigo, ninguna mujer
puede resistirse al encanto de éste argentino.
III
Ey, ¿qué haces tonto, no ves que
la puerta está cerrada?. Droché quien escudriñaba lo que había detrás de la
puerta del baño le dice a su compañero en voz baja: - Encontré un hueco en la
puerta, y estoy viéndola como su madre la trajo al mundo… ¡Es impresionante ese
par! – dijo un poco excitado el artemarcialista quien la veía desnuda por un
orificio que había en la puerta. Raquel quien estaba escuchando música de la
radio, escucha cuchicheos detrás de la puerta, y luego empieza a gritar para
que Droché la deje de estar espiando. Ella quien ahora estaba de espaldas,
vuelve a oír la misma voz de hace un momento… y luego haciéndose la que no
estaba siendo husmeada detrás de la puerta, levanta su brazo derecho el cual
enjabonaba con la pieza de Japón que tenía en su otra mano, para luego hacer
aparecer de manera casi mágica un shuriken en forma de estrella, que es
arrojado en el mismo hueco de la gastada puerta, haciendo que el curioso
peleador de los cabellos castaños se lleve el susto de su vida. ¡Esa mujer está
loca! ¡Casi me deja sin un ojo Goldor!. El francés de las ropas azul con
purpura empieza a lanzar carcajadas al ver el rostro de su compañero de
habitación quien recibió su merecido por parte de la mujer del impresionante
cuerpo. La mujer desnuda se mira su mano mojada con la cual arrojó el objeto en
forma de estrella el cual terminó incrustado en el orificio de la puerta,
mostrando ahora su mirada de loba solitaria, y recordando a la fallecida anciana,
Hisa, quien la adiestró muy bien en la correcta utilización del arma de metal
conocido como shuriken, allá en el pueblo de Kanazawa, Japón. Luego la ninja
americana del busto grande aprieta con esa misma mano su sien, ya no mostrando
la mirada de loba solitaria la mujer del cuerpo totalmente desnudo.
IV
Ya era de noche, y Goldor y
Droché se encontraban cerca del hospedaje comiendo en un puesto de comida
rápida. El peleador argentino la ve acercarse hacia ellos a la mujer quien
portaba en esta ocasión un ceñido buzo verde y zapatillas blancas, y se pone un
poco nervioso. Hola muchachos, ¿enserio están comiendo en este lugar?, ¿no
sabían que comer en lugares como éste podrían adquirir algún malestar
estomacal?. El peleador sudamericano no le dice nada, y continúa ingiriendo su
alimento. Goldor le dice a ella: ¿Y tú ya has comido Raquel?. - Hace un momento
ingerí unas frutas y un proteínico jugo en un mercado cerca al hospedaje – le
responde. Bueno, disfruten de su cena, me regreso al hotel a leer un poco,
hasta luego. Ambos miran de soslayo retirarse a la ninja americana que se
regresaba al hospedaje el cual estaba ubicado a una cuadra del puesto de comida
rápida, para luego irse a su habitación, en eso Goldor le dice a Droché: Si que
eres todo un conquistador de mujeres… ¿Qué pasó?, ¿no me digas que te asustaste
por el truco que hizo en la tarde nuestra buena Raquel?. Te debo confesar mi
amigo; que pareciese otra rubia a quien se la puedas hacer en una noche de
tragos, pero… cuando ella pone esa mirada de loba solitaria, como que a éste
argentino le entra algo de miedo. ¿Acaso querrá quedarse soltera el resto de su
vida?. - Si supieras el pasado de nuestra compañera, lo entenderías mi buen
Droché… lo entenderías – le dijo Goldor quien sabía todo lo que padeció la
exuberante artemarcialista en el país de Japón. - ¿Qué quieres decir, Goldor?,
¿Qué le pasó a Racheal allá en Japón? - le pregunta el artemarcialista
argentino con el ceño fruncido. El corpulento francés pierde un poco la mirada
mientras recordaba todo lo que le confió la ninja norteamericana, en el tiempo
que estuvo ella viviendo allá en Kanazawa, Japón, para luego el francés decirle
a su compañero de equipo de luchas: Un infierno… vivió un verdadero infierno
nuestra Racheal.
V
Esa noche la bella artemarcialista estaba en su habitación, sentada sobre
el cómodo sofá leyendo unas revistas, acompañada de una agradable música que
escuchaba de su inseparable dispositivo discman blanco, y cuyos auriculares
eran del mismo color del reproductor de discos. La bella mujer de las bien torneadas
piernas vestía ahora una camiseta blanca ceñida a la piel y una pantaloneta
lycra de color turquesa. Ella mientras masticaba una roja manzana que sujetaba
con su mano izquierda, con su mano derecha pasaba las páginas de una revista
que era de su interés. Raquel después de revisar la revista de modas ahora
empieza a escudriñar una en donde había famosos artemarcialistas que
participaban en importantes torneos a nivel mundial, y sobre todo uno el cual
no ha tenido la oportunidad de clasificar y participar, el cual era el
campeonato de artes marciales llamado; El Rey de los Peleadores. Racheal reconoce
a una peleadora profesional quien también es una ninja, y ella sabía que
todavía no tenía el nivel de fuerza suficiente para poder derrotarla en un
torneo… Luego la atractiva mujer de la blanca piel y grandes ojos azules atisba
a otro de los peleadores profesionales que participan en importantes torneos y
a quien admiraba mucho por ser considerado por los especialistas, como el
peleador más fuerte del mundo. Ella después de suspirar por el hombre de los azules
ojos y cabellos dorados, se le viene un recuerdo en su mente de sueños en donde
veía a un hombre parecido al que se ve en la revista… y Raquel tenía un fuerte
presentimiento, de que el profesional artemarcialista era el mismo hombre que
vio años atrás en sueños.
VI
Y ya era domingo, y los tres luchadores quienes se habían inscrito para
participar del torneo a realizarse en la cálida ciudad de Yeda, Arabia, se
estaban preparando en su camarín para los encuentros de la tarde. Y ahí estaba
ella, luciendo un cuerpo de infarto, y portando su sagrado ropaje de combate, el
cual era un atrevido leotardo de colores oscuro con azul, en donde sobresalían sus
imponentes caderas. Raquel representaba orgullosamente a su clan de artes
marciales que se encuentra en Kanazawa, Japón… Para la ninja americana
era como una profesión que no podía dejar de seguir, en donde tenía una fuerte
disciplina para cuidar su cuerpo de los placeres y tentaciones que te da la
vida, como lo son el de la bebida, el de fumar… y el sexo. Ella se le acerca al
peleador argentino que se veía concentrado para lo que vivirá allá afuera en el
cuadrilátero en unos minutos, y luego le dice: Es tu segunda participación en
torneos con nosotros dos, y eres el que menos experiencia en equipos tiene,
pero tienes un gran potencial… recuerda que es posible que te enfrentes con
simpáticas señoritas que no van a querer tener una agradable noche de tragos
con vos… sino que van a querer limpiar el piso contigo, así que debes dejarlo
todo en el campo Droché, por el bien de nuestro equipo, ¿de acuerdo?. - ¡Si mi
jefa! – le dijo Droché con seriedad en su mirada. Goldor quien estaba al lado
de la puerta ve el entusiasmo de su compañero de equipo de luchas, y luego les
dice a ambos: Muy bien equipo, ¡vayamos a patearles el trasero a quienes se nos
pongan en frente!.
VII
El equipo de la bella artemarcialista
americana ya había llegado a las rondas finales. Ella se lesiona de uno de sus
tobillos, ya no pudiendo continuar con el combate, y Goldor, quien había
iniciado el combate, ya había sido eliminado minutos atrás por uno de los
peleadores del equipo oponente… Solo quedaba en pie Droché, quien sale a
dejarlo todo por su equipo. El artemarcialista quien tenía poca experiencia
trabajando en equipo, y la suficiente del pancracio mexicano, utiliza su mejor
movida, la cual era una peligrosa llave de rendición, que era como una
palanqueta al brazo más débil del rival, para buscar romperlo. Y así fue…
Droché utiliza su llave de rendición, pero su fornido rival rompe la llave y
empieza a castigar su cuerpo. La exuberante guerrera del atrevido leotardo
oscuro, quien se encontraba debajo del ring al lado de Goldor, le empieza a dar
gritos de aliento a su compañero de equipo para que de su máximo esfuerzo y
consiga la victoria que los haría ganadores del campeonato de artes marciales. El
peleador argentino vuelve a utilizar su mejor técnica, y esta vez, logra
conseguir romperle el brazo débil a su rival, y hacerse con la victoria,
haciendo que el coliseo empiece a entrar en júbilo por el buen desempeño
mostrado esa tarde. Goldor y Raquel suben al cuadrilátero de lona gris, luego
el corpulento francés lo sube al argentino sobre sus hombros, encontrándose
ahora Droché con ambos brazos levantados y con su rostro apuntándolo hacia las
luces del coliseo, mientras que Raquel quien sentía un fuerte dolor en uno de
sus tobillos, sujetaba con su mano izquierda la pierna derecha de su compañero
de equipo, con su puño derecho levantado en lo alto, acompañado de un rostro de
felicidad por el torneo de artes marciales obtenido por su equipo de luchas.
VIII
Ahora los tres artemarcialistas
que ganaron el torneo se encontraban dentro de su camarín, atendiendo sus
heridas. Goldor estaba sentado con la cabeza gacha y los ojos cerrados,
descansando su adolorido cuerpo. Raquel quien estaba sentada con compresas de
hielo en el tobillo lastimado, se frotaba con su mano izquierda su tobillo
izquierdo el cual le dolía, para luego atisbar al luchador argentino quien les
dio la victoria, y quien se la quedaba mirando, para luego ella decirle:
Excelente pelea Droché, tu entusiasmo le hace bien a nuestro equipo. – Sabes compañera, no creo que lo hubiera
podido derrotar a mi rival si no fueran por tus palabras de aliento que
hicieron que me vuelva a levantar… Gracias amiga – le dijo el peleador
argentino quien ahora la miraba con más respeto a la exuberante y bella ninja
americana. Raquel levanta el pulgar de su mano derecha, con rostro amigable para
con el hombre que ya no la veía como a una mujer para buscar una aventura en la
intimidad tener con ella, sino como una buena compañera de equipo de luchas… …
… Es una cálida tarde en la ciudad de Florida, EE.UU. En una casa se encontraba
Raquel en la cama acompañada de un hombre cuyo cuerpo estaba desnudo. ¿Te dolió?,
le pregunta con romántica voz el hombre de los cabellos rubios amarrados como
cola de caballo, quien la había hecho sangrar por primera vez a sus treinta y
dos años de edad a la mujer del impresionante cuerpo bien trabajado. Ella quien
estaba con sus mejillas ruborizadas le sonríe, con lágrimas que brotaban de sus
azules ojos que no eran de tristeza… sino de felicidad… porque se reservó
tantos años, para perder su castidad con el hombre que la liberó de su jaula.
Continuara en una Próxima Historia…
capc
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