Historias de Racheal Kunoichi – *La Ninja Americana* #11 : “Tour Turístico en Korea”
Historias de Racheal Kunoichi – *La
Ninja Americana* #11 : “Tour Turístico
en Korea”
Autor: capc
1.- Cabe señalar que esta es una historia no oficial en donde menciono a
un par de personajes del videojuego Martial Champion (Campeón Marcial) de
Konami, y a uno de la franquicia Double Dragon, así también, menciono a un
reconocido personaje de la popular franquicia de FF-KOF de SNK.
2.- Todos los derechos reservados pertenece(n) a la(s) compañía(s),
persona(s) que crearon a los personajes, imágenes y demás que se mencionan,
muestran en estas historias creadas por mi persona.
3.- Son historias que comparte en el Internet el mejor jugador del Perú solamente en el videojuego de la SFC "Super Formation Soccer 94", y quien es el admirador numero#1 en el Perú de la Ninja "Mai Shiranui" escribiéndole prosas, poemas y fanfics.
Personajes/Lugares creados por mi persona:
Dong-Hwan : Es el mejor estudiante del clan de Tae Kwon Do
en Korea.
Hyun-Ji : Es el anciano líder del clan de Tae Kwon Do en
Korea.
Min-ho : Un
estudiante del templo de Tae Kwon Do en Korea.
I
La historia se da en la
ciudad de Busan, Korea del Sur, en donde Racheal y su equipo de luchas habían
participado el día anterior en un importante campeonato en donde quedaron en un
cuarto lugar. Ellos estaban en su hospedaje de la populosa ciudad, y en donde
dos de ellos estaban pensando quedarse unos días más en el país de korea. - Con
lo que hemos obtenido por ese cuarto lugar, tenemos para unas cuantas semanas
de estabilidad económica… ¿Qué les parece si hacemos un tour turístico Goldor?
– le pregunta el artemarcialista de nombre Billy Lee. - Yo preferiría regresar
a mi hogar y ver a mi esposa e hijos. No cuenten conmigo en esta ocasión, en
verdad quisiera tomarme un merecido descanso – le dijo el corpulento francés de
la larga melena rubia quien padecía una lesión en su columna debido a las
luchas que tuvo el día anterior en el coliseo. Y tu Raquel, ¿qué dices?,
¿quieres quedarte unos días más en este país?. La mujer quien ya estaba en sus
treinta y un años, y quien presentaba magulladuras en su rostro, brazos y
piernas, le dice: Así es, pienso quedarme unos días más en el país, solo hasta
que se curen mis heridas, y se me borre esta fea mancha de mi bella piel. La
mujer de las ropas deportivas color azul tenía una profunda curiosidad de
visitar el templo de artes marciales ubicado en las afueras de la ciudad de
Busan, ya que, su fallecido abuelo, Eiji Kamata en el pasado le mencionó que
tenía un buen amigo en aquel templo, en donde dominaban las artes del
taekwondo. La mujer del ceñido pantalón buzo deportivo quería aprender una
nueva técnica, para tenerla en su arsenal de técnicas mortales, antes de
regresar a su país natal, norteamerica, en donde piensa reunirse con su menor
hermano al que no ve desde hace mucho tiempo.
II
Billy Lee y Raquel habían acompañado a su amigo hasta el aeropuerto de
Busan para despedirse. - Bien, ya está por salir mi vuelo… cuídense, nos estaremos
comunicando – les dijo Goldor quien se dirige a abordar el avión. Ahora ambos
expertos peleadores se encontraban en el café del aeropuerto. Y bien mi
compañera, Goldor y tú son los que más tiempo han estado en este equipo…
Quisiera saber, ¿cuantos antes que yo estuvieron en vuestro equipo?. Ella quien
masticaba su emparedado de jamón y queso le dice: Veamos… Seis, y contigo ya
son siete… Unos terminaron en el más allá, otros lisiados de por vida… y otros con mucha más suerte decidieron seguir
diferente camino. ¿Y acaso no temes quedar algún día lisiada o peor aún…
muerta, mi buena amiga?. Lo último que dice el experto artemarcialista de los
cabellos del color del trigo la deja cavilando un momento, para luego decirle:
Lo mío es participar en los torneos, y dejar en lo más alto el nombre del clan
al que represento… es algo que no puedo dejar de hacer, Billy. Te entiendo bien
mi amiga, yo también siento lo mismo, es la profesión que mejor desempeño en el
cuadrilátero. La bella artemarcialista achina ligeramente los ojos mientras
bebía su jugo de frutas, con su mirada apuntando a Billy Lee… Ella presentía
que su compañero de equipo duraría más tiempo en el equipo de luchas que
conformó con el francés unos años atrás… más tiempo que los otros peleadores
que pasaron en el equipo de la bella Raquel.
III
Ambos deciden tomarse unas pequeñas vacaciones y pagan un tour para
recorrer las maravillas naturales que había en Korea. El asiático americano y
la norteamericana viajaban en la parte superior y sin techo de un transporte
turístico el cual estaba haciendo el respectivo tour. Las horas pasan, hasta
que Racheal ve algo a la distancia que llama su atención, y se lo hace saber a
su compañero de luchas, Billy Lee. Debes estar bromeando Raquel, estoy muy
cansado después de haber caminado tanto… ¿Qué quieres encontrar en ese templo?.
Bueno, te lo confiare… En una ocasión cuando era más joven, el abuelo me contó
que tenía un buen amigo que es maestro artemarcialista, y cuyo dojo de artes
marciales se encontraba en aquel lugar. ¿Y?, ¿acaso le vas a pedir que te
enseñe algo nuevo, o qué?, pregunta algo intrigado Billy Lee. Pienso que podre
aprender una técnica muy útil en ese lugar… y no creo que ese anciano se rehúse
a entrenar a la mejor estudiante que tuvo su fallecido amigo. Billy se queda
mirando esos azules ojos de su compañera de equipo, en donde se veía deseo de
querer aprender una técnica de combate nueva. La guerrera del exuberante busto
levanta su mano derecha, llamando la atención del hombre guía del tour, quien
daba descripción de los lugares que estaban divisando los turistas. ¿Sí?,
señorita, ¿Qué necesita?. - Sabe, necesito urgente bajar del bus para ir por
esos arbustos a hacer mis necesidades… en verdad me urge – le dijo la mujer de
la rubia cabellera y casaca deportiva color azul, quien con ambas manos se
tomaba el área del vientre bajo. - Entiendo, no hay problema, detendremos el
vehículo un momento para que pueda hacer sus necesidades, señorita – le dijo el
hombre de los ojos jalados y negros quien hablaba bien el idioma inglés. Billy
Lee ve levantarse de su asiento a la mujer de las grandes caderas, y se le
queda mirando la parte baja de su espalda de su compañera de equipo de luchas,
quien se dirigía a las escaleras para salir del bus. Ella atisba a su derecha
con sus grandes ojos como los zafiros al hombre de los cabellos color mostaza,
y le dice: Ven Billy, acompáñame. - Como usted ordene, jefa – dijo el
artemarcialista del buzo deportivo azul con blanco, quien hace gesticulaciones
con ambas manos, mientras hacia una mueca con los labios.
IV
Ambos artemarcialistas se habían retirado del tour turístico, y ahora se
encontraban en las puertas del imponente y ancestral templo de artes marciales.
La mujer del perfecto cuerpo entrenado y zapatillas blancas, y quien cargaba en
su espalda su bolso de tela, atisba los
imponentes portones de la casa de artes marciales, luego mira atrás a su
izquierda a su compañero de equipo de luchas y le dice: ¿Qué te parece este lugar,
Billy?, ¿no es impresionante?. Si, se ve que es importante el lugar… pero ¿en
verdad crees que ese amigo de tu abuelo fallecido te enseñe alguna técnica para
incluirla en tu repertorio, mi amiga?. Desde luego que sí, ya que soy la mejor
estudiante que ha tenido ese dojo. Después de golpear las puertas por largos
minutos, éstas se abren, y sale un hombre de karategui blanco quien no entendía
el idioma en el que le hablaba la norteamericana. La puerta se cierra
prácticamente en el bello rostro de la experimentada artemarcialista del
perfecto cuerpo bien trabajado, para luego mirar a Billy y decirle: Parece que fue
a buscar a alguien que nos pueda atender. - Como también puede ser que lo hayas
asustado con tu linda cara a ese muchacho y ya no nos vuelva a abrir la puerta,
mi amiga – dijo Billy Lee en forma un poco burlona. - Pues yo no me rendiré…
pronto, pásame un papel y un bolígrafo – le dijo la exuberante mujer de las
fornidas piernas al guerrero del buzo azul con blanco. ¿Qué pasa aquí Min-ho?,
le pregunta uno de los maestros del templo. El joven del kimono blanco y cinto
negro, ladea la cabeza a los lados y diciéndole al maestro que no entiende la
lengua de los extranjeros. El maestro artemarcialista con el discípulo del
kimono blanco se dirige a recibir a los visitantes. Las puertas del templo se
abren nuevamente. El anciano de los oscuros cabellos mezclados con canas y los
cuales estaban recortados, reconoce el nombre que se veía en el papel que
sujetaba la mujer rubia quien le mostraba rostro alegre, y luego les muestra su
palma derecha, para que entren a ver al anciano maestro del dojo. Y los minutos
pasan. - Si en verdad eres discípula de mi buen amigo Eiji, me harás una
demostración ahora mismo – le dijo el anciano jefe del clan, quien le muestra
con su mano derecha el lugar donde haría la demostración la mujer del ceñido
buzo deportivo color azul. Billy usa la lengua japonesa y le dice: Espere un
momento anciano, ambos estamos un poco lesionados después de un campeonato en el
que estuvimos hace poco. El anciano apunta su mirada adusta nuevamente en la
mujer del buzo deportivo azul y le dice: ¿Es cierto lo que ha dicho tu amigo?. Ella
le asiente con la cabeza, con seriedad en su mirada. El anciano del ostentoso
ropaje se frota la barbilla con los dedos de su mano derecha, ya que, su
fallecido amigo nunca le dijo que había adiestrado a una americana con las
secretas artes de su clan de artes marciales, y temía por un momento que sea
una espía enviada por alguien. Ella le dice; si desconfía de lo que le he
dicho, pregúnteme cosas de su amigo, que solo lo sabría alguien de confianza.
V
El anciano artemarcialista después de hacerle una serie de preguntas acerca
del fallecido Eiji Kamata, asiente dos veces con la cabeza, ya no
mostrando tanta seriedad en su mirada. - Me has convencido mujer, tú sin dudas
eres una discípula de mi buen amigo que en paz descanse, Eiji Kamata… Vayamos
al grano muchacha, ¿Qué es lo que buscas de éste anciano? - le pregunta el
anciano artemarcialista mostrándole ambas palmas de las manos. Mi abuelo me
dijo, es decir, Mi maestro Eiji-Sama, me dijo en una ocasión que tenía un muy
buen amigo en korea, que utiliza las mejores técnicas con las piernas, un
hombre que ha honrado a su Dojo con muchos cinturones… y bueno, esas palabras
las recordé cuando a la distancia con mi amigo vimos este templo de artes
marciales… Y lo que quiero es… es que usted me enseñe algo nuevo, y que sea
letal en el campo, para seguir enorgulleciendo al clan de mi fallecido maestro.
Sabes muchacha, nunca he entrenado a una americana con esos grandes ojos tan
bonita como tu… por los recuerdos que guardo hacia mi buen amigo, te enseñare
solo una de las mejores técnicas de esta casa, y una vez que la hayas dominado tendrás
que retirarte de este templo… ¿he sido claro muchacha?. - ¡Si Señor! – le
responde Raquel asintiendo con fuerza la cabeza. - ¡Muy bien Raquel! ¡Esa es mi
compañera! – dijo Billy con rostro optimista y mostrando su cerrado puño
derecho. El jefe del dojo quien volvía a mostrar su mirada seria le dice: El
entrenamiento solo será para su amiga… usted tendrá que retirarse. Pero, ¿se
permiten las visitas, hombre?, pregunta Billy Lee. – Buen anciano, ¿están
permitidas las visitas?, le pregunta ella, mostrándole rostro dulce al hombre
de la mirada seria. El dulce rostro que le muestra Racheal hace que la cara del
jefe del clan de artes marciales ya no se muestre tan ceñuda. - Así es, los
domingos podrá tu amigo venir a visitarte – le responde el anciano de los ojos
negros y achinados.
VI
Y así, la norteamericana de los
ojos azules como el zafiro una vez recuperada de las ligeras lesiones que
tenía, se somete a un nuevo arduo entrenamiento, pero que esta vez, solo
duraría unos meses. Perfecto, tu entrenamiento a culminado Raquel, ahora me
gustaría ver que tan buena eres ante mi mejor estudiante… ¿estas dispuesta a
tener un encuentro con “Dong-Hwan”, ahora mismo?. – Permítame maestro “Hyun-Ji”
usar mi traje de combate para el enfrentamiento con Dong-Hwan – le dijo la
guerrera americana quien hace unas señales velozmente con los dedos de su mano
derecha, para luego hacer aparecer un humo del color azul, el cual se empieza a
disipar mostrándose ella ahora con su ropaje de combate de colores azul con
oscuro. La experta artemarcialista quien ahora tenía en su cabeza una aureola
de metal, estaba lista para el enfrentamiento. Los estudiantes de los
karateguis blancos toman sus posiciones para presenciar el encuentro de
exhibición. Hace su aparición en el campo de las justas de piedra gris, el
mejor artemarcialista que tenía el dojo de Taekwondo del anciano maestro
Hyun-Ji. El guerrero de la mirada seria y ojos achinados, mira con cautela a la
bella norteamericana del atrevido leotardo oscuro en donde resaltaban sus
grandes caderas. La guerrera de la cinta blanca en los cabellos y quien media
su metro setenta y nueve centímetros, no lo mira con amabilidad, pero tampoco
con seriedad al peleador coreano quien empezaba a hacer su calentamiento con
ambos pies. ¡Dong-Hwan! Sin contemplaciones, muéstrale el verdadero arte de
nuestro puño. Los discípulos del templo de los karateguis blancos ya se
encontraban acomodados para presenciar el mejor arte marcial entre los dos
peleadores quienes representaban a sus respectivos clanes.
VII
El juez del encuentro, quien es
uno de los maestros del dojo, hace la señal con su mano derecha acompañado de
un grito, para que ambos peleadores salgan a mostrar su mejor arte. Las veloces
y potentes patadas que aplicaba el koreano son eludidas a duras penas por la
bella americana de la blanca cinta y aureola de metal en la frente quien en
estatura lo superaba por dos centímetros al guerrero coreano. Ella guarda su
distancia con el mejor estudiante del dojo de Tae Kwon Do, porque sabía que el
pie derecho de Dong-Hwan podría acabar con el combate en un abrir y cerrar de
ojos. La bella ninja norteamericana hace alarde de su habilidad aplicando
patadas, haciendo que se eleve un poco la temperatura de los estudiantes de los
karateguis blancos quienes presenciaban los grandes saltos que daba la mujer de
la aureola de metal en la cabeza, para estirar a lo máximo sus largas patadas. La
última patada de pierna derecha de Racheal da en el rostro de Dong-Hwan, quien
se pasa su muñeca izquierda por su mejilla derecha, para luego asentir dos
veces con la cabeza, no perdiendo la mirada hacia su oponente quien se
encontraba con buena postura en el campo de los duelos. Los estudiantes quienes
veían con entusiasmo el encuentro empiezan a decir algo en coreano. El mejor
estudiante de la casa le hace un gesto con su puño izquierdo a la altura de su
mentón a la bella americana. Ella entendió que le estaban pidiendo a su
oponente de esa tarde, e ídolo de muchos de los estudiantes del clan de artes
marciales, para que le saque un par de dientes de una patada a la bella
peleadora norteamericana. Ella pega un grito, expulsando su poder espiritual,
para luego buscar acabar el encuentro utilizando su mortal golpe slash con el
codo fuerte… el golpe es esquivado por muy poco… Ella por instinto elude una
rápida patada de pierna derecha del coreano que iba a su rostro, para luego sin
perder tiempo barrer con su poderosa pierna izquierda la pierna de su rival,
para luego tomar el brazo débil del experto artemarcialista, para finalmente
palanquear el brazo del peleador del karategui blanco y cinturón negro, hasta
hacerlo rendirse.
VIII
El maestro Hyun-Ji suspira al ver
la pose triunfal de la bella ninja americana quien recibía vítores y silbidos
de los estudiantes que vieron con sus ojos a Dong-Hwan golpear de manera
desesperada repetidas veces con su mano derecha el cuerpo de Raquel… El anciano
luego atisba hacia el cielo azul y dice con el pensamiento: “Entrenaste muy bien a esa muchacha mi
querido amigo… quien iba a pensar que una bonita rubia americana le iba a traer
orgullo a vuestro clan de artes marciales…”. La exuberante ninja
norteamericana le dice una palabra en su lengua coreana al derrotado, mientras
le mostraba su amistosa mano derecha la cual estaba cubierta por un guante
oscuro. Dong-Hwan acepta su derrota, y agarra el brazo derecho de la bella
guerrera el cual estaba cubierto de oscuro, para luego ponerse erguido. El
derrotado se toca su propio pecho en tres ocasiones con los dedos de su mano
derecha, para luego mover su brazo derecho de izquierda a derecha con los cinco
dedos extendidos hacia los estudiantes que presenciaron el triunfo de Raquel
aquella tarde. Ahora se escuchan más aplausos que vítores hacia Raquel, quien
esa tarde había derrotado al mejor alumno que tenía el dojo del anciano
maestro, Hyun-Ji… … … Era la tarde de un domingo en la ciudad de New York,
EE.UU… en el coliseo se estaba llevando a cabo un encuentro por la final del
campeonato de artes marciales. La mujer de la aureola de metal quien ya estaba
en sus treinta y dos años de vida, y quien estaba muy cansada, pega un fuerte
grito expulsando su poder espiritual, para luego lanzarse hacia su rival, y
buscar derrotarlo. Ella utiliza una mortífera técnica aprendida en el país de
korea, y la emplea en el combate. Terry Bogard por instinto se cubre el mentón,
para luego utilizar su mejor técnica, la cual hace volar por los aires a la
bella artemarcialista norteamericana, quien en años venideros le daría… un
hijo.
Continuara en una Próxima Historia…
capc
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