Historias de Blair Dame – Historia#3 : “Reencuentro Entre Amigos”
Historias de
Blair Dame – Historia#3 : “Reencuentro Entre Amigos”
Escrito por: capc
1.- Cabe señalar que esta es una historia que no está dentro del canon
de los personajes tanto de la Co. ARIKA como de la Co. Capcom.
2.- Todos los derechos reservados pertenece(n) a la(s)
compañía(s), persona(s) que crearon a los personajes, imágenes y demás que se
mencionan, muestran en estas historias creadas por mi persona.
3.- Son historias que comparte en el Internet el mejor jugador del Perú solamente en el videojuego de la SFC "Super Formation Soccer 94", y quien es el admirador numero#1 en el Perú de la Ninja "Mai Shiranui" escribiéndole prosas, poemas y fanfics.
I
La historia se da por el año dos
mil cuatro. En alguna ciudad de los EE.UU un hombre millonario y quien es un
experto artemarcialista recibe una llamada. ¡Pero si es mi buen amigo Ryu!...
Dime; ¿Que ha sido de tu vida amigo?. Es agradable escucharte Ken… Tu bien
sabes como es mi camino del guerrero… de aquí y para allá me dirijo… Ahora en
estos momentos me encuentro en EE.UU, y estaré un tiempo por aquí… así que pasó
por mi mente el rostro de mi buen amigo, y llamé para saber cómo te encontrabas
tú y tu mujer. Sabes, no creo encontrar un hombre más honorable que tú, mi
amigo… Eliza y yo deseamos que pases unos días en nuestra mansión, será
divertido, ¿sabes?. ¡Ey! Escucho la voz de una mujer por ahí… ¿Quién es mi
amigo?, pregunta el hombre de la elegante camisa deportiva y pantalones
blancos, quien se encontraba sentado en su sillón cama por los jardines de su
lujosa casa. ¿Qué pasa amigo?, me pareció escuchar la voz de una mujer, ¿o me
lo he imaginado?. La verdad no te lo has imaginado… estoy con una mujer en una
especie de relación… Según ella, soy su modelo de hombre ideal. ¿Enserio el
ermitaño Ryu está saliendo con una mujer?... ¡Fantástico amigo! Quiero
conocerla… ¡Necesitas que te haga el envío de un giro de dinero, Ryu?. No es
necesario, tengo lo justo y necesario, mi amigo. Que grato fue escucharte,
esperamos con ansias conocer a tu amiguita, Ryu, para que pasen unas pequeñas
vacaciones en nuestra humilde mansión.
II
Después de despedirse vía
telefónica de su amigo, Ken Masters, Ryu cuelga el teléfono, y luego la mujer
de los cabellos azules amarrados como un moño le dice: ¿Y bien?, ¿Qué dice tu
amigo?. El fornido hombre del karategui blanco y cinta roja en la cabeza atisba
a la bella mujer de la piel blanca y ojos verdes y le dice: No habrá problema…
él y su esposa nos invitan a pasar unas pequeñas vacaciones en su casa… él
tiene un poco de emoción de conocerte. - Va a ser una agradable experiencia
para mí conocer el verdadero poder en un combate del hombre a quien le guardas
mucha estima… mi querido fortachón… ¿Y cuándo nos ha hecho la invitación a su
mansión? - le pregunta la atractiva mujer de los pantalones de vaqueros ceñidos
a su piel. Este mismo viernes, desde cualquier hora del día podemos hacerles la
visita… Y te digo, que te agradara conocer a su esposa, ella es muy hogareña y
una buena mujer para Ken. Eso no lo dudo mi querido Ryu… Por lo que me has
hablado de ambos, presiento que son una pareja especial. Luego ella pone el
segundo dedo de su mano derecha sobre el pecho del hombre del kimono blanco, y
le dice: ¿Sabes?, desde que te conocí, siento que algo se está sembrando dentro
de mí. Ryu enarca la ceja izquierda, y se la queda mirando con un poco de
asombro. Ella le esboza una sonrisa y le dice: No me refería a eso… ¿Cómo le
dices tú a lo que adiestras en lo invisible?. Ryu le dice: ¿Te refieres a la
disciplina del espíritu?. Eso… eso es lo que quería decir… desde que andamos
juntos, siento como si se estuviera disciplinando un poco mi alma… Es algo
extraño… Pero se siente bien… Ahora siento un poco más de armonía que antes.
Sin duda alguna eres un hombre extraordinario, mi querido fortachón.
III
Era la tarde del viernes, y un
taxi llega a la espaciosa casa del experto artemarcialista norteamericano. -
Bien, llegamos – le dijo Ryu quien había bajado del vehículo junto con Blair
Dame. - La mansión Masters… espero que ese amigo tuyo me permita ver su
verdadero nivel… Tengo una gran curiosidad de saber si es más fuerte que vos –
le dijo la atractiva mujer de los pantalones jeans azul, y cabellos azules. Un
sirviente de la casa los recibe. Usted debe ser el señor Ryu, y la señorita que
lo acompaña su novia, ¿cierto?. - Se podría decir que si – le dijo el
corpulento artemarcialista al anciano quien luego mira a la mujer con la que
estaba en una relación sentimental. - Pasen por favor – les dijo el anciano
mayordomo del elegante traje, quien hace una leve reverencia, y mostrándoles su
palma derecha dentro de la espaciosa sala. Blair se queda mirando la bien
decorada sala, en donde se veía un piano sobre una alfombra roja, y un enorme
retrato en fino marco de madera en donde se veía a Ken Masters al lado de su
buena esposa. - Iré a darle aviso al Señor Masters, esperen aquí por favor – le
dijo el mayordomo quien luego se retira de la sala.
IV
Después de unos minutos el dueño
de la casa baja los peldaños de mármol de la lujosa sala. ¡Ryu! ¡Hermano! Por
todos los cielos, que felicidad siento de volver a verte… Luego el experto
artemarcialista atisba a su derecha y pone mirada un poco adusta, para luego
decir: Nunca imagine que tu serias la mujer que estuviese saliendo con mi mejor
amigo… ¿Acaso lo estás utilizando, mujer?. - ¡Ken! – dijo el hombre de los pies
desnudos. ¿Piensas que voy a jugar con los sentimientos de Ryu?, está muy
equivocado Señor Masters. El hombre de los pies desnudos le dice: Ken, ¿Por qué
piensas mal de Blair, ¿acaso te ganó en un torneo en el pasado?. El hombre de
las pronunciadas cejas y cabellos pintados de rubio mira el rostro del hombre
del kimono blanco y le dice: No es eso amigo… esa mujer es millonaria, y es de
viajar por muchos lugares costosos… habrá conocido a muchos hombres llenos de
experiencias en la vida… y que ande hoy de novia de mi mejor amigo, quien no es
de ir si quiera a fiestas infantiles, eso en verdad me preocupa. No debes de
pensar mal, hermano… No siento que ella este jugando con mis sentimientos. Él
tiene razón, te está hablando con la verdad tu amigo. ¿Eh?, ¿Qué quieres decir
mujer?, le inquiere el hombre de la lujosa camisa y pantalones blancos. A que
respeto mucho su trayectoria… nunca había conocido a un rival que me diera la
mano después de caer en una pelea como él lo hizo… Además… algo tiene en su
interior que me interesa. Ken enarca la poblada ceja izquierda, y luego mirando
a su amigo le dice: ¿Eh? ¿De qué habla?. Ryu le responde: Es por este asunto de
la disciplina espiritual. Ella dice que soy como una especie de maestro para
ella.
V
El hombre de los ojos castaños la
mira con un poco más de confianza a la exuberante mujer de la blusa blanca de
mangas largas, y le dice: Si eso es verdad, eres bienvenida a esta casa… Más
bien disculpa la desconfianza, es solo que no quiero que alguna mujer con
muchas experiencias en la vida lastime el corazón de este hombre que es como un
hermano de sangre para mí, ¿me entiendes verdad?. Sí, creo entenderlo Señor
Masters, pero como se lo dijo Ryu… él es como un maestro y un guardaespaldas
para mí. ¿Un guardaespaldas?, pregunta Ken quien vuelve a arquear su poblada
ceja. Ryu y Blair ríen por la ocurrencia. Luego el dueño de la casa les dice:
Entiendo… Pues bien, la novia de su guardaespaldas es bienvenida a la mansión
Masters… ahora, por favor pónganse ambos cómodos, que Eliza ya viene dentro de
un momento. Ambos ven alejarse a Ken de la bien decorada sala. En eso, Ryu le
dice a su acompañante: ¿Y todavía pasa esa idea en tu cabeza de querer medirte
en un encuentro con él?. Así es, no todos los días se tiene una pelea con el
famoso campeón de las artes marciales, Ken Masters… Así que aprovecharé la
oportunidad para saber si ese sujeto es más fuerte que vos. El hombre del
karategui blanco le asiente, y le dice: Ante él tendrás que utilizar la misma
técnica que utilizaste conmigo en aquel torneo en la India… tal vez lo puedas
sorprender. – Gracias… tomare en cuenta tu consejo – le dijo la mujer de los
ojos verdes y cabellos azules amarrados como un moño.
VI
Una mujer de vestido rojo y
melena rubia se les acerca a ambos acompañada de su esposo. Ryu, que alegría
que honres nuestra casa con tu presencia… Luego Eliza atisba a la mujer de los
ceñidos pantalones de vaqueros, y extendiendo su brazo derecho le dice: Eliza Masters.
- Blair Dame, mucho gusto – le dijo la guerrera de los pendientes de perlas
quien responde al afectuoso saludo con su mano derecha. Muy bonito tu
brazalete, ¿lo adquiriste en parís?, le pregunta la rica mujer quien conocía de
joyas famosas. Blair pasa los dedos de su mano derecha por su cuello y luego le
dice: No, lo adquirí en mi querido país, Mónaco. La esposa de Ken le dice: Me
alegra de conocerte, más bien, podría saber, ¿cómo ustedes dos se conocieron?.
El corpulento japonés de la cinta roja en la frente mira a la exuberante mujer
de la blusa blanca, esperando que les cuente la anécdota. Blair le responde:
Fue la tarde de un domingo en un coliseo en la ciudad de Nueva Delhi, en la
india… fue como amor a primera vista. Suena un poco inocente y tierno mi amiga,
pero, ¿no crees que ya estamos un poco grandes para enamorarnos a primera vista
de alguien?. Ey Eliza, pues yo me enamoré de vos a primera vista. ¿Qué?, ¿acaso
no fue por mi personalidad y encanto?, le pregunta ella. - También por eso – le
dijo el poderoso artemarcialista que es de usar su karategui rojo en los
campeonatos de artes marciales. La madura mujer de la rubia cabellera y rojo
vestido vuelve a mirar a Blair Dame, y le dice: Me alegro que hayas entrado en
la vida de Ryu… y en verdad les deseo bendición a su relación sentimental. Las
mejillas de la mujer de los ojos verdes se empiezan a ruborizar un poco de solo
imaginarse a Ryu y a ella casados de blanco en la Iglesia cristiana.
VII
Ey Ryu, vas a tener que honrar
esta casa con un verdadero encuentro… ¿Qué dices?. Por mí no hay ningún problema…
va a ser un honor para mí volverme a enfrentar a ti, Ken. La señora Masters
suspira y les dice: Quien los entiende a ustedes dos, parece que no pueden
vivir sin tener un enfrentamiento... pero que puedo hacer, estoy casada con
éste hombre quien es uno de los más poderosos de éste país, y de la que estoy
muy enamorada. El corpulento guerrero de los cabellos como el trigo dibuja una
mueca sonriendo con los labios, y le dice a su esposa: Ya te lo he dicho muchas
veces mujer… esta pasión por los verdaderos combates nunca morirá en el
formidable Ken Masters… ¡Nunca morirá!. Luego ella pasa sus brazos por el
cuello de su varón del lujoso traje blanco, y le dice: ¿Te parece bien que llame
a algunas de vuestras amistades para que esta noche llenen vuestros atrios con
su querida presencia, para que presencien a mi querido esposo enfrentarse al
gran Ryu?. Por mi está muy bien… Sabes que no puedo decepcionar a vuestros
invitados. Luego el millonario y experto artemarcialista atisba hacia donde
estaba su mejor amigo al lado de su atractiva novia, y le dice: Esta noche
amigo será mejor que me muestres tu mejor puño, porque va a venir gente muy
importante a ver nuestro encuentro… y saldré a derrotarte amigo, eso tenlo por
seguro.
VIII
Muy bien, entonces iré a hacer
llamadas a nuestras amistades para que no se pierdan el combate de sus vidas…
si me disculpan. Ken ve retirarse a su esposa, luego mira a sus invitados y les
dice: ¡Ey! ¿Quieren visitar los atrios?. ¿Los atrios?, pregunta la
artemarcialista de los ojos verdes y cabellos azules quien luego mira al
corpulento japonés de la piel tosca. - Se refiere al lugar donde se llevara a cabo
nuestro combate esta noche – le responde el guerrero del karategui blanco. Pasan
los minutos y los tres expertos artemarcialistas se encuentran en los jardines
de la lujosa casa. Blair miraba el agradable lugar en el que se encontraban y
en donde entrenaba el dueño de la mansión, luego se dirige a él y le dice: Señor
Masters, ¿cree que pueda darme la oportunidad de medirme a usted en un
encuentro en donde el que quede lesionado al final pierde el combate?. Por mí
no hay problema, cuando quieras y donde quieras mujer, no soy de rehuir a un
combate. ¿Puede ser ahora mismo, Señor Masters?, pregunta ella con confianza en
su mirada. ¿Qué?, ¿ahora mismo?, se pregunta el millonario guerrero quien luego
atisba a su mejor amigo, para luego volver a ver a la mujer del llamativo y
grueso brazalete de plata blanca que tenía en su cuello. Ella le asiente con la
cabeza y luego le dice: Así es, ¿acaso hay algún problema?. No… desde luego que
no mi amiga… Quieres un encuentro con el gran Ken Masters, te voy a dar ahora
mismo tu encuentro, Blair Dame. Muy bien, entonces está decidido… más bien, ¿me
podrías decir dónde se encuentra el salón de tocador?, es que necesito
cambiarme de ropas para nuestro enfrentamiento. - Puedes pedirle a cualquiera
de las sirvientas de la casa que te lleven a los servicios higiénicos más
cercanos – le responde el hombre de las pobladas cejas y cabellos amarillos
como el trigo. - Muy bien, ya regreso caballeros – les dijo la exuberante mujer
que llevaba su bolso gris oscuro sobre su espalda, mientras se retiraba con un
sensual beso volado hacia el hombre que estaba disciplinando su… espíritu de
guerrera.
IX
El dueño de la mansión le hace
una señal con los dedos de su mano derecha a uno de los empleados de la mansión
para que le traigan su uniforme de combate. Después de unos minutos se aparece
Blair Dame, quien vestía su acostumbrado ropaje de luchas, el cual consistía en
un atrevido leotardo blanco, guantes negros, brazaletes de plata en ambos
brazos y en el cuello, además de largas botas negras que le llegaban a la
altura de los muslos. Ken quien ya estaba vestido con su kimono rojo, mira a su
izquierda a su mejor amigo con ojos de extrañeza, y luego le dice: Parece que
tus gustos en mujeres mi amigo también deben ser el de seguir el camino del
guerrero. Ryu le muestra una ligera mueca sonriendo, para luego cambiar su
semblante, mostrando ahora seriedad en su mirada, para luego decirle: No te
confíes… es peligrosa. Ken ahora se ubica en el atrio verde en donde se llevara
a cabo su encuentro, para luego mirar de manera adusta a la atractiva guerrera
del llamativo ropaje de combate quien también se ubicaba dentro del jardín.
Ella le dice: Ken Masters, ¿está usted listo para nuestro encuentro?. Él adopta
su acostumbrada pose, con su puño derecho a la altura de su mentón, y con los
dedos de su mano izquierda la invita a Blair a atacarlo.
X
¡Rayos!. ¿Qué ocurre Ken
Masters?... ¿acaso mis piernas son muy veloces para usted?. - ¡Rayos! – dijo nuevamente
el experto artemarcialista del karategui rojo quien pasa el dedo medio de su
mano izquierda por su labio inferior, en donde se veía un rastro del vital
líquido rojizo, y quien se mostraba un poco sorprendido por la velocidad de
piernas de la bella peleadora de los ojos verdes y cabellos azules. La esposa
de Ken se entera que su esposo se encontraba en un enfrentamiento con la mujer
del sensual leotardo blanco, y va a su encuentro. - ¿Qué rayos pasa aquí, Ryu?,
esto no parece una demostración… parece una pelea callejera – le dijo Eliza
quien veía la furia con la que peleaba la mujer de las largas botas negras. -
Tu tranquila, él lo quiso así – le dijo el poderoso guerrero de la cinta roja en
la cabeza con mirada adusta, quien no apartaba su vista del duro encuentro, y
quien se encontraba con los brazos cruzados mirando como su amigo bloqueaba las
rápidas piernas de Blair con sus brazos. Ella empieza a jadear, al igual que el
poderoso luchador del kimono rojo quien la veía con sus oscuras cejas
fruncidas. Ken luego adopta una posición de combate con ambas manos a la altura
de su abdomen, y con los diez dedos de sus manos arqueados. A ella le
relampaguean sus verdes ojos, presentía que el guerrero del cinto negro y
karategui rojo utilizaría la mejor técnica de Ryu, y decide a salir a atacar
con rapidez al guerrero que estaba concentrando energía espiritual para
arrojarla sobre la exuberante guerrera de la blanca piel. Blair hace un gran
salto y arroja una potente patada con su pierna derecha, pero recibe el gancho
dragón, acompañado de fuego, que la hace volar varios metros de distancia, para
luego caer a los suelos adolorida.
XI
La mujer del vestido rojo corre
hacia su marido, quien yacía en pie, y lo asiste. Ryu atisba con los brazos
cruzados hacia donde se encontraba el cuerpo de Blair Dame, el cual se empieza
a erguir. Liquido rojizo empieza a brotar de su boca de la mujer que se tomaba
su pecho. Ella lo mira con seriedad, mientras se pasaba su guante negro por los
labios, y luego le dice con fuerza en su voz: ¡Esto no ha terminado!. - ¡Pues
terminémoslo! – le dijo él quien luego mira a la mujer de la larga melena rubia
que estaba a su izquierda para decirle: apártate. Ryu se percata que el gancho
dragón había golpeado de lleno el exuberante pecho de la guerrera de los
cabellos azules, y luego le grita: ¡Ya basta Blair!… Es suficiente. ¿Qué
dices?, dijo ella quien luego empieza a botar sangre de su boca acompañado de
un tosido. El poderoso hombre del karategui blanco se le acerca a ella, y luego
le dice con su seria mirada apuntando al hombre que había ganado el encuentro: De
continuar luchando se podría agravar esa lesión que sientes en estos momentos…
te hablo con sabiduría ya que, se lo que se siente recibir de lleno la mejor
técnica de Ken. Luego la mira con mirada bondadosa y le dice: El encuentro lo
perdiste… ahora, será mejor que atendamos esa lesión… ¿de acuerdo?. Ella se
ruboriza por la mirada del poderoso artemarcialista que le inspiraba respeto y
admiración, y le asiente con la cabeza aceptando lo que le dice.
XII
Bien, si esto terminó, llamare a
un médico para que atiendan sus lesiones. No es necesario Eliza… me conozco muy
bien… este tipo de lesión desaparecerá para esta noche. Ryu le dice: Ken… no es
necesario que peleemos hoy… para otro día será. Además, no me sentiría cómodo
de tener una pequeña ventaja sobre vos, amigo… ¿tú me entiendes, verdad?. Ken
hace una mueca sonriendo y le dice: No conozco a un hombre más sincero que tú,
mi amigo. Luego el hombre de las pobladas cejas negras y traje de combate rojo
mira a su mujer y le dice: Cancela las invitaciones de esta noche, y pásalas
para éste domingo… ¿de acuerdo?. Ella le asiente con la cabeza, acatando lo que
le dice su marido. ¿Te encuentras bien, mi amiga?, le pregunta la atractiva
mujer del vestido rojo a la adolorida artemarcialista. Blair le responde: No te
preocupes, solo necesito relajar un poco mi cuerpo. En ese caso, te pido que me
acompañes… mis sirvientas dan unos excelentes masajes de relajación que te
harán sentir una paz única… te lo aseguro. - Eso suena bien, creo que me
agradara – dijo la guerrera del leotardo
blanco, quien luego atisba a Ryu para luego decirle: ¿No nos acompañas?. El
guerrero japonés le responde: Yo prefiero quedarme en este lugar a meditar un
poco… ve tú. - Amor, ¿nos acompañas? – le pregunta la mujer de los rubios
cabellos a su esposo. Él le responde: No, gracias… quiero quedarme aquí a
meditar al lado de nuestro invitado. Entiendo… Blair, por aquí por favor… acompáñame
al salón de masajes.
XIII
Hace mucho tiempo que no hacíamos
esto juntos… meditar sentado al lado de mi buen amigo. Luego Ken abre los ojos,
y atisba a su derecha en donde estaba el hombre del traje de combate blanco,
sentado en la posición de Buda, con los ojos cerrados, y luego le dice: Este
domingo será nuestro encuentro, y veremos que puño es el más poderoso. Ya era
de noche, y los invitados estaban por terminar su cena. Esta comida esta
deliciosa, es receta francesa, ¿cierto?, pregunta Blair quien luego mira a la
esposa del hombre que hace unas horas la dejó adolorida del pecho y del lado
derecho de su mentón. - Así es mi amiga, les pedí a mis criados que preparen el
alimento en esta ocasión con receta francesa… Por cierto, ¿no te molesta? - le
dijo la dama del vestido amarillo quien hace una gesticulación con los dedos de
su mano derecha a la altura de su rostro. Blair toma con los dedos de su mano
izquierda su mentón, y lo aprieta levemente, para luego decirle: Tu esposo sí
que me dañó un poco el rostro. Luego Blair atisba hacia el hombre de los pies
desnudos y kimono blanco, para luego volver a mirar a la dama de los largos
cabellos como el trigo, y decirle: Pero ahora estoy un poco más acostumbrada al
dolor. Ken Masters hace una mueca sonriendo, luego alza su copa de vino y les
dice: Mis amigos, quiero hacer un brindis… Por la amistad… y el amor. Luego el
millonario guerrero americano le dice al guerrero japonés: Vamos Ryu, levanta
tu copa, y repítelo amigo. - Por la amistad… y el amor – dijo el hombre del
karategui blanco, quien luego mira a la bella guerrera de los ojos verdes y
azules cabellos.
XIV
Ya eran altas horas de la noche,
y Ryu y Blair se encontraban por uno de los balcones de la mansión. - Bueno, ya
es hora de ir a descansar el cuerpo – le dijo el hombre de los oscuros cabellos
recortados y piel tosca. - Tienes razón, mi fortachón… me hará bien el descanso
– le dijo la mujer de los pantalones de vaquero azul y blusa blanca, quien
luego sale del ventanal de cortinas de seda color crema, seguida del hombre con
el que sentía una especie de armonía en su interior. Ambos ahora se encontraban
por los iluminados pasillos de la espaciosa casa. Ryu la deja en la puerta de
su habitación y le dice: Bien, ahora descansa, Blair… hasta mañana. La
atractiva mujer del brazalete en el cuello y quien tenía un moretón al lado del
mentón, agarra la mano derecha del hombre de los ojos cafés, y luego le dice:
No quiero estar sola en la cama… por favor, quédate a pasar la noche conmigo. -
No creo que sea adecuado, en dos días tendré un duro enfrentamiento con el
hombre que te hizo esto en tu rostro… no puedo hacerlo… tengo que cuidar el
cuerpo – le dijo Ryu quien frotaba con los dedos de su mano derecha el bello rostro
de Blair. Ella coloca el segundo dedo de su mano derecha sobre el bien
trabajado pecho del poderoso japonés, y le dice: Oye… no haré nada que no
quieras hacer con mi cuerpo en la cama… ¿de acuerdo, mi fortachón?. A Ryu le
gustaba la forma sensual como se lo decía Blair, y luego le dice: De acuerdo…
pasare la noche con vos.
XV
Ahora ambos se encontraban en el
lecho. Ryu yacía echado boca arriba, sin la prenda que cubre el pecho, con su
antebrazo izquierdo debajo de su nuca, y su brazo derecho en su estómago. Ella
por otra parte se encontraba en pantalón lycra negro, con una camiseta corta y
blanca, y con sus cabellos azules sueltos, recostada mirando al hombre que
estaba sin su cinta roja en la frente. ¿No puedes dormir?, le pregunta Ryu
quien estaba con los ojos cerrados, pero despierto. Ella le dice: Hay algo que
quisiera decirte, aprovechando que estas despierto. Él abre sus ojos cafés,
atisba el rostro de la artemarcialista oriunda del país de Mónaco, y luego le
dice: ¿Qué quieres confiarme?. Es sobre una experiencia que tuve un tiempo
atrás… con otro peleador extremadamente fuerte como vos. Ryu frunce ambas cejas
y luego le dice: Prosigue. Ella le dice: Aquella vez él me ayudó a vengar a mis
amigas guerreras quienes habían sido secuestradas y asesinadas por horribles
criaturas en un valle en Japón… Debo confesarte que nunca conocí a un hombre
tan fuerte como tú. Dime; ¿habías escuchado de aquellos monstruos de la llamada
villa del horror del valle que te he mencionado?. Si, algo había escuchado…
seres que tal vez no eran humanos, que raptaban mujeres artemarcialistas para
hacerles daño a sus cuerpos… luego a mis oídos llegaron que un guerrero norteamericano
acabó con todos ellos. Luego Ryu le pregunta: ¿Acaso te llegaron a hacer daño?.
Ella le responde: Desde luego que si… sufrí daño emocional ya que perdí buenas
camaradas, y una muy buena amiga que era como una hermana. - Continua – le dijo
con baja voz el hombre de los pantalones blancos quien pasaba el pulgar de su
mano derecha por los azules cabellos de su frente. Ella suspira, y luego le
dice: Llegó un momento en que ese hombre despertó un poder inimaginablemente elevado…
algo que me hizo perder el miedo hacia esos monstruos.
XVI
Veo que eres una mujer que le
gustan los hombres fuertes... Me imagino que lo habrás seducido a ese americano
para que te ayude a derrotarlos. Pues te equivocas mi buen fortachón… Ese
hombre aceptó ayudarme más que todo porque él quería saber el nivel de poder
que tenían esos monstruos de aquel valle. Ryu da un bostezo, y luego ella le
dice: Parece que te estoy cansando con mi anécdota. No por favor, continua,
esta interesante. Ella acaricia con los dedos de su mano izquierda sus oscuros
cabellos cerca de su oreja, y luego le dice: Mejor voy al grano… Yo estaba
llena de odio, había mucha sed de venganza… sabía que de ir sola a ese horrible
lugar a cobrar venganza iba a terminar como mis hermanas amazonas… nunca había
matado a alguien en mi vida mi querido fortachón… pero debo confesarte, que
cuando atravesé el corazón de esos sanguinarios mutantes… sentí una paz única
en mi interior. ¿Los mataste tu sola?, pregunta con rostro asombrado el
poderoso luchador. Blair Dame mira en medio de los ojos de Ryu, y luego le
dice: Aquel poderoso norteamericano me los dejó blandos, y yo solo hice
justicia con mis propias manos… o mejor dicho, con la espada que traía conmigo
aquella noche. - En conclusión, ya no sientes perturbado tu espíritu – le dijo
Ryu quien sentía que la conversación ya estaba finalizando. Ella le asiente, y
luego le dice: ¿Quería saber si alguna
vez le diste muerte a alguien?. Ryu le responde: Solo os puedo decir… que a un
hombre honorable nunca he matado… ya que iría en contra de mis principios
fundamentales que atesoro en mi espíritu de guerrero… y del camino del guerrero
que sigo en esta vida terrenal. Ella pasa su blanca mano por el pecho desnudo
del hombre que le estaba ayudando a disciplinar su espíritu de guerrera, y
luego le dice: ¿Sabes?, me gusta seguir ese mismo camino del guerrero con vos… mi
querido fortachón.
Continuara en una Próxima Historia…
capc
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