Historias de Kasumi Kunoichi - *La Ninja del Destino*#2 : “La Dama de Azul”
Historias de
Kasumi Kunoichi - *La Ninja del
Destino*#2 : “La Dama de Azul”
Autor: capc
1.- Cabe señalar que esta es una historia que no está dentro del canon
oficial del personaje(s) de la franquicia de DOA de Koei Tecmo, y en donde
también menciono a un personaje de la
popular franquicia de KOF de SNK.
2.- Todos los derechos reservados pertenece(n) a la(s) compañía(s),
persona(s) que crearon a los personajes, imágenes y demás que se mencionan,
muestran en estas historias elaboradas por mi persona.
3.- Son historias que comparte en el Internet el mejor jugador del Perú solamente en el videojuego de la SFC "Super Formation Soccer 94", y quien es el admirador numero#1 en el Perú de la Ninja "Mai Shiranui" escribiéndole prosas, poemas y fanfics.
Personajes creados por mi persona:
A-355FX : Es una
réplica exacta de Kasumi kunoichi, experta en las artes marciales.
Hajime-Takahashi : Es un anciano Político con cargo
importante en el Senado.
Ryuichi : Es un empresario y amigo de Hajime-Takahashi.
I
La historia se da en la ciudad de
Tokyo, Japón. Eran pasadas las veintidós horas de la noche, y en una lujosa
casa se encontraba un importante político de nombre “Hajime-Takahashi”, quien
libaba licor con algunos importantes amigos empresarios. - Señor Hajime, llegó
la dama de azul – le dijo uno de los sirvientes al dueño de la lujosa casa
quien vestía un ostentoso ropaje de colores azul con rojo y blanco. Los
empresarios quienes fumaban de sus pipas con trago en mano, y mujeres geishas
rodeándolos, atisban a la mujer que se encontraba en la entrada de la lujuriosa
sala. Ella camina en dirección del hombre para quien trabajaba, mostrando mirada
adusta. La atractiva mujer del ropaje azul y largas medias blancas que le
llegaban a la altura de los muslos le entrega un rollo de papel, sin apartar la
mirada de los oscuros ojos del político. Muy bien hecho, mi buena dama… en esta
casa vuestros servicios y talento son muy bien agradecidos. - ¡Oye Oye! Hajime,
¿no nos presentas a esta exquisitez de dama? – le dijo uno de los importantes
empresarios quien tenía pegado a su lado a una de las finas mujeres, cuyas
caras estaban pintadas de blanco. La mujer de los ojos ámbar y cabellos
marrones atisba al hombre de los jalados ojos quien estaba con tragos encima, y
cambia su mirada seria por una servicial, ya que, presentía lo que quería el
empresario con ella.
II
El político quien era un corrupto
le dice a su invitado: No sabía que te gustaban las mujeres exigentes y
peligrosas mi buen “Ryuichi”. - Tal vez sea porque me gusta ver los campeonatos
de artes marciales, y he visto a esa mujer lo que es capaz de hacer en el
cuadrilátero, y la verdad eso me excita – le dijo Ryuichi quien tenía
conocimientos de artes marciales, y quien conocía a la guerrera del exótico
traje azul, quien portaba en sus espaldas una pequeña espada. - Ey Hajime, ¿habrá algún problema que tus
tres buenos amigos tengamos una conversación en privado con tu hermosa
guerrera? – le pregunta otro de los empresarios invitados a la reunión con
trago en mano. – No creo que haya problema mis amigos – dijo el anciano político
quien luego mira el rostro de la mujer, quien también lo miraba a él… Luego
vuelve a mirar al grupo de tres hombres que tenían algún interés en la guerrera
de azul, y les dice: Pero porque mejor no se lo preguntan a ella… para que
comprueben lo digna que es… para con vosotros. Se escuchan risas de los
ancianos políticos y de las damas de compañía de ostentosos y coloridos
ropajes. Uno de los hombres que estaba en sus cincuenta años, pasa su trajinada
mano derecha a la altura del vientre de la mujer del llamativo vestido azul,
para luego pasar sus dedos a la altura de su derrier, para finalmente retirar
lentamente la pequeña espada de su funda y luego decirle: ¿Te importa entrar a
la recamara sin tu espada, mi buena dama?. Ella le muestra mirada servicial,
toma su espada de las manos del hombre interesado en ella, para luego retirarse
la funda de su ribete, guardar la filuda arma dentro de la vaina… dejarla sobre
uno de los muebles, para finalmente acompañar a los tres poderosos empresarios
dentro de la recamara. Hajime, quien estaba siendo acariciado por dos de las
damas de compañía de rostros pintados de blanco, sonríe con ojos llenos de
lujuria mientras veía como se cerraba la puerta, en donde se encontraba dentro
la dama de azul, con los tres hombres que habían asistido esa noche a una
reunión del importante político, Hajime-Takahashi.
III
Ya era la mañana del jueves, el
político japonés quien vestía un saco y pantalones azul oscuro con una corbata
roja, conversaba por el teléfono celular con uno de sus colegas del senado.
Luego de colgar la llamada, guarda el móvil dentro del saco, para luego apuntar
con sus oscuros y jalados ojos hacia el dojo de entrenamiento en donde se
encontraba entrenando la guerrera del combativo traje azul. El anciano quien tenía
un cargo importante en la política, se encontraba ahora mirando el
entrenamiento que hacia la atractiva mujer del ropaje de combate azul, que era
el de una guerrera kunoichi. ¿Cómo te encuentras hoy, mi dama de azul?. La
mujer de los ojos color ámbar atisba al anciano del saco azul oscuro y corbata
roja, quien se encontraba en la entrada de la sala de entrenamientos, y luego
le dice: Hajime-Sama, bien… me encuentro bien. El anciano de los cabellos
grises y calvo en la coronilla se acerca a la atractiva mujer de los cabellos
marrones los cuales estaban amarrados con una cinta azul, luego con el pulgar
de su mano derecha lo apoya sobre el borde de su blanco ribete que llevaba en
la cintura, para luego decirle: ¿Cómo te trataron anoche mis buenos amigos?.
Ella agacha la mirada un momento, para luego mirar los oscuros ojos del anciano
Hajime-Takahashi, para finalmente decirle: Me trataron bien, Hajime-Sama. Luego
el anciano dibuja una gran mueca sonriendo, porque recuerda lo que vieron sus
lujuriosos ojos en el monitor de su despacho, para luego con su mano derecha
acariciar el bello rostro de la dama de azul, para finalmente decirle: No me
equivoque al contratar tus servicios, mi querida… dama de azul.
IV
En otra parte de Tokio, Japón, un
hombre quien estaba arriba de los treinta años de vida, y quien vestía una
chaqueta color gris en donde se veía un dibujo de un halo de fuego en su
espalda, hace una llamada desde su teléfono móvil, mientras le hacía mantenimiento
a su querida motocicleta. En su dojo de entrenamiento se encontraba la guerrera
de azul, con la que había hecho hace poco su amistad. Señorita, tiene una
llamada. Ella detiene su meditación, abre los ojos, y pasa por su mente el
hombre conocido en el mundo de las artes marciales como; “El Heredero de la
llama”. La guerrera del ropaje azul entra a la casa y toma la llamada. ¿Sí? ¿Quién
habla?, pregunta ella con la bocina del teléfono color negro pegado en su oreja
izquierda, y con su mano derecha agarrando su codo izquierdo. Soy yo; “El hombre con el que vio las hermosas estrellas
la otra noche, la bella kunoichi cuyos bellos ojos como la miel encendieron la
llama de mi corazón aquella templada noche…”. La mujer del sensual ropaje
de combate azul traga saliva, y se queda cavilando, ya que el poderoso guerrero
de los oscuros cabellos le había dicho palabras que eran de mucho del agrado de
la mujer del ribete blanco, y luego ella le dice: Eso sonó muy bonito… y son
color ámbar mis ojos. El guerrero de la chaqueta gris, quien es muy bueno
recitando poesía, siente entusiasmo en la voz de la experta artemarcialista, y
presiente que le aceptara una invitación para ir a pasear en su motocicleta… al
zoológico de la ciudad.
V
¿Enserio crees que podrás ir?...
¿No habrá alguna organización que te impida subir a mi querida motocicleta para
ir juntos al parque de animales?. Ella sonríe detrás de la bocina del teléfono,
y luego le dice: Te repito que no habrá problemas… soy una experta en el
sigilo, estaré en tu residencia a la hora acordada para que me lleves a ese
lugar. El experto guerrero que dominaba las llamas de fuego y quien estaba
arriba de los treinta años de vida, siente unas fuertes palpitaciones en su
corazón, lo que significaba que la peligrosa y atractiva mujer quien estaba en
sus veinticinco años de edad, en verdad… le gustaba. Ambos quedan al final en
verse en el lugar en donde estaba aparcada la motocicleta de Kyo. Él quien se
encontraba de espaldas apoyado sobre un poste, atisba a los lados, para luego
soltar un suspiro mientras veía la carretera. Kyo escucha un silbido idéntico a
los que hacen las pequeñas aves, y luego atisba arriba a su derecha, en donde
en lo alto de uno de los paneles publicitarios se encontraba ella, quien estaba
de cuclillas, saludándolo con su mano derecha. La mujer del ropaje azul da un
gran salto acrobático, ahora encontrándose cerca de la bien encerada
motocicleta de colores metal con negro, y a unos metros del hombre que la
estaba esperando para su cita. Kyo le dice: Debo confesarte mi amiga, que nunca
he invitado a una mujer que baja de un alto panel de metal, a un parque de
animales. Y ella le dice: Y yo debo confesarte; que nunca me había invitado un
hombre a uno. - Pues parece que seré el primero en hacerlo… ¿lista para irnos,
señorita? – le dijo el guerrero de la chaqueta gris, quien pasa su pierna
derecha por encima de su vehículo, estando ahora sentado en la parte de
adelante del vehículo motorizado. Ella hace lo mismo, estando ahora ubicada
detrás de él, para luego decirle cerca de su oído izquierdo: estoy lista…
Heredero de la llama.
VI
No había muchas personas haciendo
su respectiva cola para pagar su entrada. Él como es costumbre muestra su
rostro adusto, no queriendo que las personas que lo reconociesen llamen su
atención. - Disculpe, la señorita no puede entrar con esas ropas al parque – le
dijo un hombre de uniforme, quien cuidaba con otro trabajador del parque la
entrada que los llevaría a donde se encuentran los llamativos animales. Luego
el trabajador de gorra negra reconoce el rostro adusto del hombre que estaba
acompañado de la mujer del ropaje de combate azul, y le dice con asombro en su
rostro: Señor Kyo, son reglas del lugar. Él le muestra su característica mirada
decidida, para luego con el segundo dedo de su mano derecha hacer aparecer una
pequeña llama de fuego, y luego le dice al obrero del zoológico; Oye, no voy a
provocar ningún incendio… solo quiero con ella mirar las atracciones del lugar,
¿de acuerdo?. Ambos trabajadores no saben que decirle, algo que aprovecha Kyo
para con la atractiva mujer de los ojos color ámbar ingresar caminando, sin que
impidan su ingreso al llamativo parque de animales. Después de una agradable
tarde en el lugar, ella le dice: ¿Sabes?, eres un hombre especial… puedo saber,
¿Quién te enseñó a recitar poemas?. El hombre quien tiene el apelativo en los
torneos de artes marciales como “El heredero de la llama”, hace una mueca con
los labios dibujando una ligera sonrisa, y le dice: Te diré; en mi época de
estudiante de secundaria, había una chica que me gustaba mucho, y ella fue como
una… inspiración para mí... Ahora
parece, que vos lo sois… para mí. La guerrera japonesa se ruboriza por lo que
le dijo el guerrero de los guantes negros y dedos desnudos en esa tarde en
donde se mostraba la puesta del sol en el llamativo parque de animales de la
ciudad de Tokyo.
VII
Oye, ¿qué te parece si me
acompañas a aquel lugar en donde comimos la otra noche después de nuestro
encuentro de torneo?... Y de paso aprovechare la visita a esos ancianos para
recoger el trofeo ganado, ¿Qué dices?. Bueno, si me vas a llevar en tu motocicleta,
me agradara acompañarte. Mujer, ¿acaso pensabas ir corriendo conmigo a aquel
lugar?, es una distancia considerable ¿sabes?, le dijo el hombre de los ojos
cafés, con algo de asombro en su rostro. Ella se pone su mano izquierda cerrada
como un puño a la altura de su boca mientras sonreía por lo dicho por el
guerrero de la casaca gris quien tenía un gráfico de un halo de fuego en su
espalda, y luego le dice: Estoy acostumbrada a correr y trepar edificios… y
como me mencionaste aquel lugar, pasó por mi mente por defecto el de correr.
Kyo le dice: Bueno, creo que hemos visto a todos los animales de este lugar,
¿no lo crees?. Ella le dice: Creo que nos faltaron ver algunos. - Tal vez en
otra ocasión terminemos de ver al resto de animales, ahora, ¿qué le parece a la
bella dama si nos retiramos de este agradable lugar? – le dijo Kyo con
caballerosidad y mostrándole su brazo izquierdo doblado. Ella lo mira con
respeto al hombre que esa tarde le recitó algunos poemas sinceros de corazón,
para luego agarrar el brazo de su acompañante, para finalmente ir juntos hacia
las afueras del llamativo parque de animales, en donde se encontraba aparcado
el vehículo motorizado del guerrero conocido en los campeonatos de artes
marciales como El heredero de la llama. Un hombre joven que se encontraba
admirando la motocicleta de metal pulido, de colores gris oscuro y negro, se
percata de la presencia de ambos, y le dice: ¿Es tuya?, es toda una belleza,
¿sabes?. - Gracias por cuidármela muchacho – le dijo el guerrero de los ojos cafés
quien se sube en su vehículo. El muchacho reconoce el rostro del hombre que se
encontraba montado en la moto, y le dice: Es usted… ¡El heredero de la llama!.
Kyo hace su gesto característico con el segundo dedo de su mano derecha,
haciendo aparecer una pequeña llama de fuego sobre el dedo erecto, para luego
decirle: Ese soy yo. Luego la invita con la mirada a la mujer del atrevido ropaje
azul para que se suba a la motocicleta de rines cromados, en esa tarde en donde
se veían los cielos naranjas, con el ocaso del día.
VIII
Ya eran pasadas las veintidós horas
en la ciudad de Tokio, Japón. En la mansión del político con cargo importante
en el senado, Hajime-Takahashi, había regresado a la espaciosa y lujosa casa la
dama de azul, como era conocida por el anciano político. - Hajime-Sama, la dama
de azul – le dijo uno de los sirvientes de la casa, quien luego hace una leve
reverencia, para luego abandonar el despacho del corrupto político quien era
todo un experto para aparentar… no serlo. Gracias por venir mi peligrosa y
sensual dama… dime; ¿hiciste lo que os pedí en la mañana, mi buena espía?. Si,
Hajime-Sama, ese hombre a quien me pidió que lo espiara es muy prometedor para
vuestro negocio. - Así es mi peligrosa dama de azul, en este negocio de las
drogas tienes que tener a tu lado no solo personas adecuadas para tener
sobornada a la correcta policía y fiscales, sino también, a poderosos
artemarcialistas para que cuiden de vuestro negocio, y de vuestras espaldas…
Ahora, que te parece si le das a éste ambicioso anciano lo que quiere – le dijo
el anciano hombre del saco y pantalones azul oscuro y corbata roja, quien frota
con su arrugada mano derecha el vientre de la guerrera de azul, el cual estaba
cubierto por su ribete blanco. El anciano de los oscuros ojos jalados le retira
la pequeña espada la cual estaba en su decorada funda, amarrada en su blanco
ribete, para luego poner la filuda arma sobre su escritorio de fina madera,
para finalmente el corrupto anciano entrar con la “A-355FX “ a su recámara para pasar la noche
juntos.
Continuara en una Próxima Historia…
capc
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