Historias de Rainbow Mika - Historia#4 : “Amor y Dolor”

 

Historias de Rainbow Mika – Historia#4 : “Amor y Dolor”



 

 


 

 

Autor: capc

 

1.- Cabe señalar que esta es una historia no oficial en donde menciono a personajes de la franquicia de Street Fighter de la Capcom.

 

2.- Todos los derechos reservados pertenece(n) a la(s) compañía(s), persona(s) que crearon a los personajes, imágenes y demás que se mencionan, muestran en estas historias creadas por mi persona. 

 

3.- Son historias que comparte en el Internet el mejor jugador del Perú solamente en el videojuego de la SFC "Super Formation Soccer 94", y quien es el admirador numero#1 en el Perú de la Ninja "Mai Shiranui" escribiéndole prosas, poemas y fanfics

 

 

 










I

Era cerca del mediodía y hacia su aparición en el lugar donde suele entrenar la wrestler de los músculos en las piernas, cuya mascara en esta ocasión era de un color celeste. - ¿Estas son horas de llegar? – le inquiere su entrenadora Yoko quien vestía un buzo color verde oscuro y quien la veía con mirada un poco adusta. La enmascarada se percata que no hay ninguna persona cerca de su entrenadora, y se le acerca. Lo siento Yoko, mi bici se me averió y.. - Ya muchacha – le dijo su entrenadora interrumpiéndola, para luego decirle a baja voz: Mira Mika, si anoche estuviste con un hombre ten cuidado de no quedar embarazada… tu sabes que eso podría echar abajo tu sueño de participar del torneo de torneos. Yoko, ¿Cómo sabes que estuve…?. Su entrenadora de cuerpo robusto suspira, y luego le dice: Sera porque se ve un brillo especial en esos azules ojos tuyos, Mika… Ahora cámbiate y sube al cuadrilátero para poner a trabajar esas nalgas, andando. Un hombre que golpeaba un saco de arena atisba a la distancia a Mika conversando con su entrenadora Yoko Harmageddon, y tenía curiosidad de saber porque había llegado tarde Mika ya que, siempre llegaba temprano. - Oye “Ulises”, ¿a dónde vas? – le pregunta uno de los entrenadores del gimnasio. El hombre de piel latina, cabellos rubios y quien estaba arriba de los treinta años le dice mostrando una sonrisa desvergonzada: ¿Tu qué crees “Lawrense”?. Uno de los entrenadores de boxeo le asiente con la cabeza reiteradas veces y dibujando una sonrisa con los labios cerrados ya que, presentía que es lo que buscaba Ulises. Ella sale de su camerino personal mostrando en esta ocasión una indumentaria de combate de color azul claro como su mascara, y se sorprende un poco al verlo ahí parado, esperándola. - ¿Si?, ¿que tienes hoy Ulises, todo bien ahí arriba? – le pregunta ella haciendo una gesticulación con el índice de su mano izquierda en su cabeza. El hombre de los verdes ojos y cabellos rubios recortados que un tiempo atrás fue rechazado por ella para salir a una cita entiende la indirecta que le hace relacionada a la disciplina del boxeo, y le dice: Solo estuve preocupado porque habías llegado tarde, y bueno, ¿quería saber si estas bien?. Ella no le iba a decir en la vida al pugilista de la playera blanca sin mangas que aún tiene interés en ella; que anoche un hombre le hizo sexo en su apartamento hasta quedar cansada, y le responde: Como puedes ver estoy llena de vitalidad, y preparándome muy bien para participar de aquel torneo que tanto anhelo. Ahora, si eso es todo lo que me tienes que decir te agradeceré que no obstruyas mi camino, Ulises.

 

 


II

Yoko Harmageddon quien estaba parada debajo del cuadrilátero con los brazos cruzados atisba a su derecha en donde se encontraba ella preparada para medirse en el ring con su oponente, y le dice al hombre que esperaba sobre la lona gris: “Ramirez”, si la logras derrotar hoy, te puedes retirar temprano a las duchas. Oye Mika, si te derroto esta vez, me permitirás invitarte a salir, ¿de acuerdo?. La mujer enmascarada del llamativo traje de combate color celeste le dice: De acuerdo Ramirez, si me logras derrotar saldré contigo. ¿Estás hablando enserio?... Muy bien, en ese caso, voy a ponerle muchas ganas para doblegarte por fin en este ring, Mika. La exuberante mujer de las largas coletas rubias en la cabeza se coloca en el esquinero y se pone hacer estiramientos antes de su lucha. El wrestler de piel latina y cabellos negros se queda contemplando esas perfectas nalgas que sobresalían en ese llamativo atuendo de combate. Mika después de hacer unos estiramientos de brazos y piernas, golpea con su frente la almohadilla del esquinero, luego apunta su mirada a su entrenadora, y con mucha confianza le dice: ¡Jefa! Toque la campana para que este amigo tenga su cita conmigo. Lo dicho por la enmascarada de las grandes nalgas desconcentra un poco a su rival. Algunos curiosos dejan de entrenar y se acercan a ver la lucha que se llevaba a cabo en el cuadrilátero entre Rainbow Mika y el wrestler de los negros ojos y playera blanca sin mangas. - Esto es lo más cercano a una cita conmigo Ramirez – le dijo Mika quien le aplicaba con sus torneadas piernas una llave “headscissor” en la cabeza y a la vez con sus manos le torcía uno de los tobillos. El wrestler de la piel latina y ojos negros palmotea desesperadamente una de las piernas de Mika para de esta manera se dé por finalizado con el encuentro. Ella deja de castigar el cuerpo del derrotado, luego se acerca a su esquinero y se pone de espaldas con ambos brazos sobre las cuerdas, jadeando de cansancio. Uno de los amigos de Mika le acerca una botella de agua, la cual se veía sellada. Ella bebe de la botella, y mientras lo hacía pensaba en el wrestler profesional de la bandana roja en la cabeza, pero a la vez, de otro wrestler profesional oriundo de la ex unión soviética.

 

 


III

Yoko se percata que Mika se veía más cansada de lo costumbre, presentía que detrás había un hombre, y luego le dice : Quiero hablar contigo en mi oficina. Luego se dirige a uno de los instructores del gimnasio y le dice: Que sigan entrenando, ya regreso. Ya dentro de la oficina se encontraban ambas. Yoko estaba sentada en su asiento con ambos codos sobre su escritorio y su mentón descansando sobre los dedos de sus manos, y la enmascarada de los grandes pechos estaba sentada en una silla plegable de metal frente suyo. Mira hija, sobre todas esas cosas que me dijiste en este ultimo año, te pregunto; ¿todavía estas decidida en conocer a ese hombre que dices que admiras?. – Yoko… claro que sí, tú sabes que es lo que más anhelo en este mundo, entrenar a su lado y convertirme algún día en la wrestler más fuerte del mundo – le responde Mika con sinceridad en sus palabras. Mira hija, si en verdad quieres cumplir tus sueños, no vuelvas a llegar tarde a mi gimnasio… y otra cosa. Mika la mira con sus azules ojos detrás de esa máscara celeste con detenimiento, esperando lo que le dirá Yoko. – Cuida tu vida privada Mika, tu debes saber que muchas wrestlers han visto sus sueños truncados por embarazos no deseados… no quiero que te pase lo mismo. ¿Entendiste lo que te dije, Mika?. Ella le asiente con fuerza, y con seguridad en su voz le dice: ¡Si señora!. – Ahora, quiero que te tomes el día para descansar, medites esto que hemos hablado, y me vengas mañana preparada para seguir afinándote para aquel importante torneo de “Peleador Callejero” en donde seguro conocerás a ese hombre ruso que dices que admiras – le dijo la robusta mujer del buzo verde con franjas blancas con semblante afable. La mujer de la máscara color celeste y azules ojos la mira con semblante alegre y le dice: Gracias Yoko, aprovechare el día para visitar el zoológico y luego iré a ver una buena película en el cine. Ahora Mika se encontraba en su camerino personal, frente a su casillero, en eso suena su teléfono móvil. ¿Si?, ¿Qué pasa Nadeshiko?. ¡Mika Nanakase, dejaste entrar a tu departamento a ese wrestler!.  ¿Qué estas hablando?, ¿quien te dijo algo así Nadeshiko?. Uno de los chismosos del edificio de enfrente de tu departamento con quien tuve una noche de copas me paso el chisme… dime que no lo hiciste con ese grandulón que te dejó noqueada en la lona, ¡dime que no lo hiciste, Mika!. Tranquilízate, solo conversamos… - ¿Hasta el día siguiente? – le inquiere vía telefónica su compañera de equipo de luchas quien sospechaba que Mika había dormido junto con su amante. La enmascarada se queda un momento callada, y cavilando lo que le responderá a su compañera y amiga de equipo de luchas. - Ese silencio, ese silencio tuyo significa que sí, ¡Ahhhh! Como pudiste, tonta – le dijo con algo de celos y a la vez preocupación ya que, ambas tienen giras juntas para participar de luchas en parejas en EE.UU y japón. La mujer de la máscara celeste arruga la frente, y le dice: Prefiero hablar de estas cosas privadas de manera presencial, y no detrás del teléfono, Nadeshiko, hasta luego. Ella había cortado la llamada, suspira, apaga su móvil, lo mete dentro de su casillero, luego se empieza a retirar su llamativo traje de combate de colores blanco con celeste, encontrándose ahora sin su mascara, y toda desnuda… para luego entrar a las duchas, pararse frente al grifo, y girar la llave para su izquierda. Mientras el agua limpiaba su sudoroso cuerpo, la bella mujer del vello púbico rubio en su pelvis estaba con sus ojos cerrados, pensando en el hombre que la derrotó hace poco en un torneo de la ciudad de Metro City, y con quien anoche tuvo momentos románticos en su departamento.   

 

 

 

IV

Mientras tanto en ese mismo momento en otra parte de Metro City, por las playas de Metro City Bay Area el joven de la amplia vandana roja quien tenía una edad similar a la de Mika estornuda mientras viajaba en su jeep con dirección al “Boulevard Bay Area”, un lugar en donde se reúnen los artemarcialistas profesionales para pasar gratos momentos. Pasa por su mente la mujer que esa mañana le encargó que le arregle su bicicleta averiada antes de abandonar su departamento, y él presentía que ella estaba pensando en su persona. Él esboza una sonrisa tras el volante ya que, estaba enamorado de Mika Nanakawa. El vehículo llega al lugar, y mientras aparcaba su Jeep, Alex se queda pasmado al ver un auto Cadillac color azul fuerte y lustroso que estaba siendo admirado por otros artemarcialistas esa tarde. – Fiuu – dijo el joven de los pantalones tipo ranger y melena rubia quien se había acercado caminando al lujoso vehículo para luego pasar su enorme mano derecha sobre el capó del auto de cromados rines. - Veo que tienes buenos gustos por los coches mi amigo – le dijo uno de los artemarcialistas dueño del auto, de unos veinticinco años, y quien llevaba una bolsa de papel con bebidas en lata y alimento comprados en el Minimarket cerca del lugar que suele frecuentar Alex para entretenimiento. Desde niño un muy buen amigo me enseñó sobre estos autos clásicos, y bueno, me gusta admirarlos y este en particular, me encanta… espero algún día poder encontrar uno así. Si mi amigo, te entiendo, clase y elegancia te ofrece este coche americano, y las gatitas como ronronean cuando se suben en él. Hay risas de las personas que contemplaban el lujoso Cadillac azul marino. Un sujeto más grueso y alto de cuerpo y estatura que Alex se le acerca por atrás, y le dice: Con que te gusta ese coche, ¿no es así?. Alex reconoce la voz del sujeto, mueve su cabeza a su derecha y lo mira con mirada adusta al hombre de playera sin mangas de colores grises con negro, que tenía un zarcillo en una de sus orejas y quien estaba acompañado de un par de sujetos tan altos como el mismo Alex, y le dice: ¿Que es lo que estas buscando conmigo?. Me enteré por medio de uno de mis amigos; que te vieron entrar al departamento de una mujer que la quiero tener como mi reina… te advierto muchachito que a ella no le gustan los militares ni justicieros… ahora dime; ¿que hicieron toda la madrugada juntos en ese apartamento?. Lo que hayamos hecho ella y yo no es asunto tuyo, así que mejor metete en tus asuntos. El enorme sujeto del collarín de cuero negro con púas de metal en su grueso cuello presiente que Alex y Mika tuvieron algo mas que una larga conversación en aquel departamento, y le entra en su alma una envidia nada sana al imaginarse a Mika Nanakawa como luchadora del bando de las técnicas, y no toxicas.

 

 


V

El gigante del cuello grueso y collar de púas le dice: No, tú eres el que se ha metido en mis asuntos, mequetrefe. - Perdóname, no sabía que alguien tan experimentado con mujeres como tú no haya podido tener su primera cita con la chica que no le gustan los hombres con zarcillos, y a quien anoche le quité su castidad – le dijo Alex de manera provocadora sin apartar la mirada de los ojos del enorme sujeto de la mirada sucia y ojos grises. Lo dicho por Alex hace que el enorme sujeto de la playera y collar negro de púas de metal se arranque con los dedos de su mano derecha el zarcillo de la oreja, sin inmutarse, lo ubique cerca a la frente del joven wrestler de la amplia vandana roja en la cabeza, para luego dejarlo caer en uno de sus ojos, distrayendo así por un momento la atención de Alex quien se pasa los dedos de su mano izquierda por su ojo, para finalmente sentir una potente patada en la entrepierna que le había aplicado el cobarde sujeto del collar de cuero negro con metal, con todo el odio que tenía en su corazón contra el joven musculoso de los pantalones tipo ranger, quien fue el hombre que enamoró el corazón de la joven y buena wrestler que no estaba en el bando de las luchadoras rudas. Alex se agarra la entrepierna con sus enormes manos, encorvando el cuerpo, para luego terminar enterrando ambas rodillas en el suelo, con su cabeza gacha. - ¡Ustedes lárguense que esto no es asunto suyo! – les dijo el enorme sujeto de los pantalones grises que les gesticula a los curiosos con ambas manos. El sujeto de los oscuros cabellos y mirada sucia le arroja un escupitajo en su cabellera rubia, para luego arrancarle la bandana roja de la cabeza, para finalmente levantarlo de los cabellos y decirle: ¿Te gustan los Cadillacs? ¡Comete este!. La cabeza de Alex chocaba de manera reiterada contra el capó del lujoso coche, dejándolo aboyado el auto, y al joven artemarcialista, sangrando de la frente.  

 

 

 

VI

Pero ahí no terminaba la golpiza, porque el sujeto que tenía otras intenciones con la enmascarada de las grandes nalgas a quien quería tener como su pareja sentimental, lo continúa castigando al hombre que enamoró el corazón de Mika Nanakawa. - Mequetrefe, no me gustan los sujetos que se creen mejor que yo… Tú no eres mejor que yo, ¡Escuchaste! – le dijo el malvado hombre sujetándolo de la playera a un inconsciente Alex. El joven wrestler quien ahora mostraba su melena desordenada recibe ahora un potente rodillazo en la boca del estómago, para luego juntar ambos puños el agresor, y rematarlo con otro golpe debajo de la nuca, encontrándose ahora el cuerpo boca abajo y ensangrentado. Nunca debiste adelantarte a mí, mequetrefe… ustedes dos, continúen. Pero jefe, ese sujeto ya esta remolido. - ¡Ustedes solo obedezcan! – les grita el hombre del collar de cuero negro con púas de metal. Mika en ese momento se encontraba acompañada de un amigo y fan suyo dentro del zoológico. El joven era de cuerpo débil, de piel latina, muy respetuoso, y le gustaba la joven enmascarada de los blue jeans y camiseta deportiva rosada, pero le daba vergüenza expresarle sus sentimientos sinceros a la mujer de la mascara que en esta ocasión era azul. - “Bryan”, gracias por ser un buen amigo – le dijo ella quien con él estaban apoyados sobre una baranda mirando a los leones. Mika con su mano derecha comía de su helado de dos bolas, y con su izquierda se tocaba la parte de la clavícula que aún estaba un poco afectada. El joven hombre que tenía una edad similar a la de Alex, se percata que se toca la parte afectada, y le dice: Ese castigo que te dio esa bestia hace unos días es para tenerte por lo menos una semana en cama. Sin dudas eres una mujer muy fuerte Mika. Ella suspira, se queda mirando a uno de los leones de amplia melena que parecía que la estaba mirando, y por su mente pasaba su cama de su apartamento en la cual no durmió anoche, y el rostro del hombre que la derrotó en el cuadrilátero aplicándole un potente power bomb que la terminó dejando inconsciente sobre la lona del ring. No estuve esa tarde en el estadio para apoyarte por lo que ya sabes, pero cuando vi por la televisión que ese animal te estaba llevando por el túnel, pensé lo peor… Dime algo Mika, y dímelo con sinceridad; ¿Se sobrepasó de tu persona ese sujeto allá tras bastidores?. Ella detrás de esa mascara azul se ruboriza al recordar lo que le hizo anoche el joven wrestler de la melena dorada a su exuberante cuerpo, y luego le responde: Solo me dejó sobre una camilla, y luego se retiró de mi camerino… y he sido sincera con mi respuesta.   

 

 

 

VII

El enorme sujeto del grueso cuello y collarín de cuero negro con púas de metal que les había ordenado hace un momento a dos de sus secuaces que continúen golpeando al hombre que hace poco participó de su primer campeonato oficial de “Peleador Callejero”, ahora les ordena a sus dos compinches que lo pongan de pie al desmayado Alex. Ambos musculosos cómplices del enorme sujeto de la mirada sucia lo tenían agarrado uno de cada brazo al wrestler lesionado, quien estaba con la cabeza gacha. El hombre que abolló el lujoso Cadillac con el cuerpo de Alex se acerca al cuerpo del lastimado wrestler, lo despierta con un par de bofetadas, y luego le dice: No entiendo como a un mequetrefe como tú le han permitido participar de un torneo de “Street Fighter”, ¡y nunca a mí!. Alex quien tenía moretones en el rostro y un ojo cerrado e hinchado se queda mirando la reacción del frustrado gigante del collar negro, y evita decirle algo. El agresor ahora apunta su mirada en la entrepierna del joven lesionado, luego lo vuelve a mirar con odio, y le dice: Vamos a ver si la vuelves a visitar a su apartamento sin tus dos piernas… nunca debiste poner tus ojos en esa mujer, mequetrefe. - ¡Ey! Ya déjalo en paz, o te la veras conmigo – le dijo alguien que era un experto artemarcialista y quien el gigante de la mirada sucia reconocía. ¡”Cody”!, ¡Cody!, ¡Cody! Coreaban los curiosos que estaban presenciando la brutal paliza y quienes sabían quién era la persona que había llegado al lugar acompañado de algunos amigos. - ¿En verdad quieres medirte conmigo hoy, saco de estiércol? – le pregunta el hombre de los cabellos rubios recortados tipo corte militar quien se tronaba los nudillos de los dedos de ambas manos. - En otro momento será… y ya tú sabes en qué lugar – le respondió el maleante del grueso cuello y pantalones grises, quien luego le hace una seña con los dedos de su mano derecha a sus secuaces para que se retiren de la escena. Cody ve retirarse al gigante agresor y a su par de compinches, luego va brindarle ayuda al joven wrestler que yacía tirado sobre el suelo, seriamente lastimado. El amigo de “Mike Haggar” lo sujeta a Alex y lo ayuda a sentarse. - Ese sujeto casi te deja invalido, ¿Qué cosa le hiciste muchachón? –  le pregunta el hombre que ese día estaba de onomástico y quien era más bajo en estatura que Alex. Él le muestra una sonrisa con dolencia en su rostro, y le dice: parece que no le gustó que participe de aquel campeonato. El artemarcialista del corte de cabello militar le asiente con la cabeza ya que, sabía que se refería al campeonato de “Peleador Callejero” en donde participan los mejores peleadores del mundo. Bueno amigo, te tengo que llevar ahora mismo al hospital, porque esas lesiones mas al rato se podrían agravar. No, no lo hagas, te lo ruego. Cody lo mira intrigado y le pregunta al hombre seriamente lesionado: ¿Y puedo saber porque no?. Tengo un trauma, las agujas… le temo a las agujas… ya sabes mi secreto, espero que me lo guardes. Solo déjame en casa… con compresas de hielo y cuidados de mi amigo de confianza… me iré… me iré recuperando lentamente. - De acuerdo, llamare a tu amigo de confianza para que sepa en que condiciones te han dejado esos malandrines – le dijo el peligroso artemarcialista de los cabellos rubios de corte militar.      

 

 

 

VIII

Ya era de noche en la ciudad de Metro City, y la atractiva y joven enmascarada de las largas coletas rubias en la cabeza salía del cine con un amigo y fan de ella. Nuevamente gracias Bryan por acompañarme a ver la película, eres un buen amigo. El muchacho le muestra semblante alegre y le dice: Sabes que algún día quisiera ser algo mas que un buen amigo, Mika. Por la cabeza de la enmascarada de los blue jeans pasaba un par de rostros de hombres que tenían pretensiones con ella, y luego pasa relampagueante en su mente el rostro con mirada de león del joven wrestler, Alex. ¿Estas bien?, te veo pensativa… ¿en que pensabas, si se puede saber?. No es nada Bryan, es esto que ya tu sabes… te lo he contado en prácticamente toda la cita. Él ve pasar a un par de personas que se los quedaba mirando, luego vuelve a mirar a la enmascarada de las largas coletas rubias en la cabeza, y le dice: te he visto pelear, y la verdad eres una chica muy fuerte pero… si te vas a topar en ese importante torneo con sujetos como ese bruto musculoso, podrías salir lastimada… tienes que estar preparada por si es que te lo vuelves a enfrentar a ese animal, y ganarle. Gracias por esas palabras Bryan, lo que me has dicho me entusiasma… no voy a defraudarles a mis fans, eso incluye a mi fan numero uno que eres tú. Ahora, que te parece si paras un taxi, porque quiero ir a comer a ese lugar en donde tengamos un poco de privacidad. Él joven hombre sabe que se refiere a un restaurante de agradable comida y en donde tienen mesas privadas, y le dice: Como ordene la bella señorita. ¿Y tu como sabes que soy bella si nunca me has visto toda la cara?. Eso se siente, Mika… y siento que eres muy bonita detrás de esa mascara. Ella muestra semblante alegre, y nuevamente pasa en su mente el rostro del enorme wrestler de la mirada de león. Esa noche en otra parte de Metro City, una mujer de cuerpo atlético y fuerte, de recortados cabellos negros se encontraba en una de las mesas de un disco pub, conversando con algunos amigos también artemarcialistas. Te cuento amiga, que esta tarde estuve en el Boulevard Bay Area y presencié una masacre a un tipo que participó del ultimo campeonato de “Street Fighter”. Ella enarca su ceja izquierda mientras bebía de su copa, y luego le dice: ¿Y a quien mataron?, cuéntame el chisme o te rompo el brazo. Tranquila linda, no lo mataron, pero lo dejaron como albóndiga de carne. Si no hubiera sido por ese sujeto de “Cody Travers”, lo mataban, de eso estoy seguro. La mujer del cabestrillo negro en su brazo lesionado después de escuchar todo lo que le dijo uno de sus amigos, sabía quien era el hombre que había quedado en malas condiciones, y por su mente pasaba su amiga y compañera de equipo de luchas, Mika Nanakawa.

 

 

 

IX

Eran pasadas las veintidós horas, y el joven wrestler de la melena color del trigo y de la vandana roja en la frente se encontraba en su lecho tipo King size, descansando su dañado cuerpo. Gracias por tomarte la molestia de venir, “Tom”. Muchacho, ¿porque no me quieres contar la verdadera razón por la cual terminaste en estas condiciones?. Uhg, ya te lo dije Tom, a ese sujeto no le gustó que haya participado de aquel torneo… se sintió inferior a mí, y aprovechó una distracción mía, para… para con sus matones dejarme así. Ya, no hables más hijo, tienes que estar en reposo absoluto, porque de lo contrario así no quieras te tendré que llevar a un hospital. Al enorme hombre del ojo izquierdo cerrado e hinchado le relampaguean ambas cejas, quiere agarrar con una de sus manos el brazo de su buen amigo, pero al intentarlo siente un enorme dolor que hace que arroje un rugido, como el de un león herido. Tú y tus traumas con los hospitales. ¿Sabes?, tienes suerte que tenga conocimientos en medicina muchacho, pero bueno, mañana vendrá “Patricia” para ayudarte a alimentarte y asearte, y yo vendré a verte en la noche… y recuerda lo que te dije; si intentas levantarte de esa cama, así no quieras te llevare al hospital. Esa noche Mika quien estaba sentada sola en la parte de atrás del taxi, llega al edificio donde se encontraba su domicilio para descansar. Ella ya se encontraba dentro de su departamento, mira el sofá que estaba en su posición, pero con las dos patas de atrás rotas, luego mira el lugar donde guarda su bicicleta, en donde ahí se veía. Ella la revisa, toca con sus dedos el portabultos, muestra semblante alegre, y por su mente pasa nuevamente el rostro del joven y enorme wrestler de los azules ojos y amplia vandana roja en sus cabellos color del trigo, y luego pasa por su mente lo que le contó después de haber tomado su castidad, que era sobre donde se encontraba su morada, y la ubicación de la llave de la casa que la suele guardar específicamente en una de las masetas ubicadas en una de las ventanas. – “Para que haya recordado hasta la maseta en donde guardas la llave de la puerta de tu casa, es porque en verdad me gustas… gracias por tomar mi castidad, Alex” – se dijo con los labios la enmascarada Mika quien deja de tocar su bicicleta ahora arreglada, para luego dirigirse a su habitación a descansar ya que, mañana tendría otro duro día de entrenamiento, y con su mente enfocada en participar de su primer campeonato de “Street Fighter” en donde anhela conocer en persona a un luchador profesional oriundo del país de Rusia.

 

 


Continuara en una Próxima Historia…

capc                     

 


 

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