Historias de Mai Shiranui - Historia#8 : "La Heroína de South Town"#8

Historias de Mai Shiranui - Historia#8 : "La Heroína de South Town"#8




Autor: capc


1.- Cabe señalar que esta es una historia no oficial en donde menciono a personajes de las franquicias de Fatal Fury y The King Of Fighters de la SNK.


2.- Todos los derechos reservados pertenece(n) a la(s), persona(s) que crearon a los personajes, imagines y demas que se mencionan, muestran en estas historias creadas por mi persona.


3.- Son historias que comparte en el Internet el mejor jugador del Perú solamente en el videojuego de la SFC "Super Formation Soccer 94", y quien es el admirador numero#1 en el Perú de la Ninja "Mai Shiranui" escribiéndole prosas, poemas y fanfics. 







I

Aún era el año dos mil dos, había pasado un mes desde que Andy y Mai habían regresado a su hogar en South Town, despues de estar un corto tiempo en kyoto japón, y ademas, de haber participado ambos artemarcialistas del importante torneo de "El Rey de los Peleadores" que se celebró hace poco en los EE.UU. En la sala de juegos que se hallaba ubicada en la tercera planta de la casa se encontraban Terry con Raquel quienes estaban jugando en la mesa de billar de terciopelo verde, y Andy y Mai jugaban tirando dardos en el tablero cuyos colores eran de un rojo, negro y blanco. ¡Otra vez gané! Qué entretenido es este juego!, Andy. - A mí tambien me gusta este juego, pero recuerda que todas las partidas me las has ganado por muy poco, Mai... voy por unas - le dijo el joven hombre de la camiseta blanca de rayas celestes y pantalones cortos tipo drill de color beige, quien se dirige a la maquina expendedora de refrescos para sacar un par de latas heladas, y la cual estaba a unos metros del tablero de dardos. Racheal despues de fallar su tiro con el taco se acerca a la bonita rockola que estaba al costado de la mesa de billar, para buscar poner otro disco que sea de su agrado. - Debo reconocer que Terry hizo un buen trabajo con este lugar, es dificil aburrirse en este piso - dijo la mujer del peinado de cola de caballo alta, quien bebía de su lata de refresco con un ojo cerrado y el otro abierto mirando el minibar que a unos metros suyo se hallaba. Ey Mai, voy a visitar el restaurant para darle las indicaciones a "Brigitte", encargate tú sola de la clase de Raquel, ¿vale?. Y tú saludamelos a todos vuestros trabajores de mi parte, ¿de acuerdo, Andy?. - De acuerdo, Mai, nos vemos en la noche - le dijo Andy quien junto con Mai tenían un par de locales de comida japonesa en la ciudad, en donde había buena concurrencia de comensales, esto gracias a la gran popularidad con la que gozaba la mujer a quien llamaban "la sensual ninja" en los torneos de artes marciales, y ademas, por sus actividades de heroína que realizaba en las noches en la peligrosa ciudad de South Town.        



 

II

Ya era cerca de mostrarse el ocaso del día, y Terry le dice a su novia antes que ella se vaya al dojo de entrenamiento para su lección con Mai: Voy a preparar a mi compañero de campañas para salir, si no regreso esta noche es porque ando ocupado. - Ya sabes que me puedes llamar al telefono si desconfias de mí - le dijo el hombre del peinado de cola de caballo quien luego le da un beso en los labios a su novia. Ella, quien se había enterado del accidente de transito que sufrió una de las empleadas de Andy y Mai, y quien tenía sus brazos por el cuello de su varón, le dice: Solo ten cuidado mi buen lobo con los accidentes de carretera, nunca faltan. - No te preocupes mi princesa, hace mucho tiempo que no tengo un accidente de carretera, con decirte que a mi motocicleta la cuido como si fuera mi hijo - le dijo su novio quien sujetaba las generosas caderas de Racheal. Ella le dice: ¿en verdad crias al hijo de ese criminal, mi querido Terry?, eso podría dañar tu imagen en esta ciudad. Ey, ya te dije Raquel que a ese muchacho lo estoy cuidando como si fuera mi hijo, para que cuando crezca no termine en los malos pasos. Ay mi querido Terry, solo espero que ese muchacho mañana no te termine mordiendo la mano. Racheal, ya te he dicho que yo me estoy encargando de él. Terry ahora le muestra mirada tierna, y luego le dice: Mira princesa... se que no quieres saber nada de maleantes ni mafiosos, pero recuerda que Rock no tiene la culpa de haber venido a este mundo... si le damos la espalda mañana ese muchacho podría volverse un rebelde sin valores morales. Raquel, no te pido que lo aceptes en tu corazón, pero tampoco me pidas que lo abandone, ¿Okey?. Lo siento Terry, capturé a muchos mafiosos y maleantes allá en aquel país, y tú sabes que soy una mujer incorrupta. Solo no quiero que tu fama se deteriore por el hijo de ese mafioso. ¿Tu me entiendes, verdad Terry?. Claro que sí, mi princesa, se a lo que te refieres, pero descuida, Rock crecera con cariño y con valores, y será un buen ciudadano que algun día tambien cuide South Town.    




III

Mientras tanto, en una de las casas de comida japonesa en cuya parte superior de la entrada se podía ver un rótulo muy amigable con el rostro de Mai con sombrero de chef guiñando uno de sus ojos, se encontraba uno de los dueños del agradable local de comidas, dando indicaciones a los trabajadores de confianza de Andy y Mai. El menor de los hermanos bogard, quien ahora se mostraba en camisa blanca y pantalón de vestir gris oscuro, hacía la funcion de administrador, de cocinero, y tambien de repartidor de los platos de alimento de receta japonesa. Andy le pregunta a la mujer que estaba a cargo de las funciones administrativas del local: Brigitte, ¿en estos ultimos tres meses fueron positivos o negativos los ingresos a las arcas?. Don Andy, los ingresos fueron positivos en estos ultimos meses, y que mas le puedo decir, vuestro local goza de buenos comensales. Andy muestra semblante alegre, porque había buena acogida de comensales en su restaurante, y porque sabía que era gracias a las recetas culinarias de la fallecida abuela del clan Shiranui, y claro, tambien por la buena popularidad de su novia, Mai. Don Andy, digame; ¿mañana tambien nos honrara con su presencia?. Él le responde muy educado: Estaré mañana aquí encargandome de la administracion del lugar, Brigitte. Mas bien, te voy a necesitar desde mañana en el otro local dado que, nuestra administradora que chocó su auto esta mañana está con licencia médica, y necesitamos una buena capitana en ese barco por unos meses. ¿Habrá algún problema para que cumplas tus funciones en el otro restaurant?. No habra ningun problema Don Andy, he comenzado trabajando en turnos rotativos en este local, y como le vuelvo a repetir; no habrá problema alguno en irme a la otra casa de comidas. Ademas, siempre me ha gustado trabajar en un restaurante con vista a la playa. Eres la mejor, Brigitte, gracias por tu apoyo. Como ya sabes, es la primera casa de comidas que abrimos en South Town Mai y yo, y bueno, lo conversé con Mai esta tarde y ella es la que tiene la ultima palabra sobre los asuntos del negocio, y me dijo que seas tú esa persona. ¿Y como se encuentra su trabajadora?, pregunta la mujer de los rojizos cabellos recortados y verdes ojos. Brazo y pierna con lesiones de consideración que la tendrán alejada unos meses, esto según lo que me dijo su familiar hace unas horas. Valgame Dios, espero que mi colega se recupere pronto de sus lesiones. Mai y yo tambien deseamos su pronta recuperación, mi amiga. Por cierto Don Andy; la Doña suele visitarnos en ocasiones pasada la medianoche, sola, y en ocasiones hasta se queda a dormir. No es de mi incunbencia pero, ¿puedo saber porque lo hace?. Andy, quien sabe muy bien las actividades que realiza en la peligrosa ciudad, le esboza una sonrisa y le responde: porque tiene hambre y por cansancio... Asi es ella.                




IV

En otra parte de South Town, en una fuente de soda, un artemarcialista japones experto en la disciplina del Muay Thai conversaba con una mujer de contextura delgada y cabellos rubios, y quien era hermana de un... criminal. Ya no llores "Lilly", y te voy a pedir que no vuelvas a decir lo que me dijiste hace un momento, ¿vale?. Pero es lo que yo siento, Joe... nunca debí nacer, mi hermano me cela mucho, él no quiere que tenga una relación con un hombre honrado como tú... ¿porque mejor no me cambias por una chica que no esté viviendo este calvario?. Él seca las lagrimas que brotaban de sus ojos con ambos pulgares, y con rostro optimista le dice: Oye "Lilly", ¿sabes la verdadera razón por la que quiero estar contigo?. Ella se lo queda mirando, y solo atina con mover la cabeza a los lados. Quiero estar contigo porque tú no quieres estar en esa jaula en la que te quiere poner tu nefasto hermano... y mientras sienta esto por tí, Joe Higashi quiere seguir siendo tu pareja sentimental. Ella le dice: No quiero que estes por lastima conmigo, Joe... no te compadezcas de mí. - No digas cosas que no son, yo en verdad te quiero Lilly... y por mí no hay problema que tu hermano me busque para solucionar nuestras diferencias, pero siempre, con esto, como varón - le dijo Joe quien le muestra sus dos puños levantados y cerrados. Ella hace una ligera mueca, como sonriendo, y le dice: Él no se separa de su bastón. Ey, no me importa si tu nefasto hermano usa ese palo para defenderse, igual el gran Joe Higashi le pateará el trasero para que no se esté interponiendo en nuestra relación, ¿vale?. Por eso me gustas, Joe... eres valiente y justiciero, otros hombres quedarían intimidados por mi hermano, y ya no me buscarían. - Tú lo has dicho Lilly, otros hombres, pero no éste hombre que tiene entre sus amigos a la Leyenda de South Town - le dijo Joe con semblante optimista refiriendose al poderoso y justiciero artemarcialista Terry Bogard. Lo dicho por Joe la llena de emoción a Lilly Kane, quien sabía a quien había expulsado de la peligrosa ciudad el también llamado; "Legendario lobo hambriento". Estaba claro que a Lilly Kane le avergonzaba ser hermana de uno de los brazos del mas peligroso jefe de la mafía que tenía South Town, pero tambien estaba claro, que ella quería tener amigos honrados como su interes amoroso, el japones Joe Higashi.  

   

   

 

V

En el Dojo Shiranui, en los atrios verdes del dojo ya estaba cerca de finalizar la sesión de entrenamiento en la que estaban Raquel y su instructora, la mujer del vestido de combate rojo. Ambas mujeres yacían paradas. Mai estaba con sus brazos cruzados y mirando con mirada adusta como Raquel canalizaba su energia interior. El lugar era armonioso para meditar y relajarse, y era ideal para la artemarcialista que había sufrido traumas en el pasado en el país de japón. La novia de Terry luego de disipar traumas de su pasado, vuelve a cerrar sus azules ojos, y empieza a concentrar su energia interior. ¡Cuando quieras, sueltalo!. Racheal abre sus azules ojos pegando un grito, y expulsando todo su ki. - ¡Suficiente Raquel! - le dijo Mai quien veía una gran aura de energia rodeando el cuerpo de la guerrera de la cinta blanca en la cabeza y oscuro leotardo. - Dime; ¿que te pareció? - le pregunta Raquel quien estaba jadeando. Sentí que tienes mucha potencia en tu interior... es un honor para este dojo y para mí tener a una discípula como tú, Raquel. La ninja de los ojos azules y largos cabellos como el trigo le dice: Te llevo unos años de edad, pero presiento que tú tienes mas poder en tu interior... ¿me lo podrias mostrar, si no es mucho pedir?. Mai le asiente con la cabeza a la mujer de los grandes pechos, para luego cerrar sus ojos, con ambas manos juntas y con casi todos los dedos arqueados. Ella estaba reuniendo su energia espiritual. Luego de unos minutos Mai esta lista para expulsar su energia interior. Racheal quien ahora estaba con su cuerpo y brazo izquierdo apoyado sobre el cesped, así descansando del esfuerzo que había hecho hace un momento, presiente que Mai a cargado con suficiente energia su ser, y le dice con fuerza en su voz: ¡Cuando quieras, arrojalo!. La ninja de la blanca horquilla en sus cabellos arroja un balbuceo, para luego mostrar una enorme aura, acompañada de fuego. A Racheal Kelsey le relampaguean ambas cejas al mirar lo que se veía a las espaldas de la maestra del clan Shiranui-Ryuu. Su aura parecía un imponente fenix de fuego que deja boca abierta a la bella ninja americana de la diadema de metal en la cabeza. Luego de unos segundos que parecian eternos, la enorme aura de fuego en forma de fenix empieza a disiparse. - ¡Guau! Eso fue impresionante mi amiga, nunca ví algo así en mis mas de treinta años de vida - le dijo la guerrera de las bien torneadas piernas quien sabía que la heredera de las artes del ninjutsu Shiranui era toda una experta en la utilización de la pirokinesis. Sin duda alguna la maestra artemarcialista y líder del clan Shiranui encerraba mucho poder en su interior.       




VI

Ya eran cerca de las ocho de la noche, y en una de las casas de comida japonesa donde se encontraba Andy Bogard, empezaban a llegar los trabajadores del segundo turno del local de comidas que funciona las veinticuatro horas del día. - Ya estan llegando los del turno de la madrugada, y yo ya quiero regresar a casa a ver a mis queridos hijos - le dijo la mujer de nombre Brigitte a uno de los dueños del local de comida japonesa. Andy quien recuerda la entrevista de trabajo que tuvo la empleada con los dos dueños de los locales de comida, le dice: Debe ser dificil ser padre y madre para tus tres hijos... si no es indiscreción, ¿quien te los cuida?. La mujer quien estaba cerca de los cuarenta años le responde: Tengo suerte de que mi madre lo haga en mi ausencia, y gracias a ella tengo tranquilidad para poder desempeñarme bien en este bonito lugar. Recuerda Brigitte que desde mañana trabajaras en el otro local. Ahora ve con tus seres queridos, y que pases una buena noche, nos estaremos comunicando. Gracias Don Andy, igual para usted, pasela bien con la doña, y mandele mis saludos. - Descuida, lo haré - le dijo el hombre de la camisa blanca y pantalones de color gris oscuro quien se despedía de Brigitte gesticulando con su mano derecha. - ¡Don Andy, hola! - le dijo una joven mujer de cerca de treinta años, cabellos color castaños recortados y contextura un poco delgada al hombre que estaba abandonando el local para irse luego al paradero de autobuses. Hola Sandra, ¿y como estan tus mascotas?. Ya las dejé a buen recaudo, y bien atendidas. ¿Y vino a comer con la doña?. ¿Ah? No, no vine con ella a comer, mi visita es mas que todo por tema de negocios. Debes saber que desde mañana estaré en el primer turno en este local hasta que se recupere la administradora del otro restaurante. - Dejeme adivinar, accidente vehicular - le dijo la mujer de los oscuros ojos y piel clara. El joven hombre de los largos cabellos rubios y quien no conducía vehículo motorizado le asiente con la cabeza, y luego le dice: lamentablemente otro accidente vehicular que sufre otro de mis empleados. Bueno, os dejo Sandra, nos vemos. Don Andy, tenga cuidado con los accidentes de transito que a mí me dan miedo. El hombre de los ojos azules y camisa blanca le muestra una mirada tranquila, y le dice: descuida mi amiga, lo tendré.    




VII

Ya eran altas horas de la noche, y en los jardines de un parque estaban Joe Higashi y su acompañante. Ambos yacían echados sobre el cesped mirando el cielo oscuro en donde se veía a la luna desnuda. Ey Lilly, ¿y cuando volveras a visitar el Pao Pao cafe de Richard?, el lugar es muy agradable, y la comida también. - El restaurant favorito de la Leyenda de South Town - dijo ella, quien veía con emoción el rostro del japones de la llamativa camisa y pantalones cortos tipo drill color Caqui, para luego volver a mirar a la luna llena, pero con mirada atribulada. De los ojos de la joven mujer de los largos cabellos como el trigo con peinado de trenzas brota una lagrima que corre por su mejilla. Oye, ¿y ahora porque lloras?. Tú debes saber porque, Joe... siento verguenza, mucha verguenza de las actividades de mi hermano y de sus amigos... siento que no encajo entre los amigos de tu buen amigo Terry Bogard, pero espero algun día poder encajar en tu grupo, sin sentir verguenza, Joe... lo siento. Tu lo has dicho, Lilly... tú quieres liberarte de ese grupo tóxico de tu hermano que te quiere tener algun día como una dama de compañia, que es algo que tú me has dicho no te gustaria ser... Lilly, esta claro que tú no perteneces a ese grupo de maleantes, asi que... El japones se detiene en su hablar y apunta rapidamente su mirada detras suyo, en donde estaba erguido el maleante artemarcialista de prendas color azul oscuro, con su inseparable bastón. Joe y su acompañante se empiezan a erguir, y luego ella le dice: hermano, ¿otra vez se van a pelear?. ¿Tu que crees?, tonta... ese sujeto esta buscando problemas conmigo, y yo solo te estoy cuidando, Lilly, ¿cuando vas a entender mi posición y estar de mi lado?. Ella con su puño derecho en su pecho le dice: Lo siento, yo no puedo estar en las sombras en las que te encuentras... ¡hermano! Deja que Joe y sus amigos te liberen de tus pecados, y encamines tu vida, te lo ruego. No podras cambiar mi parecer, tonta... tú sabes que le soy fiel a esa persona que fue humillado y derrotado por el amigo de ese mequetrefe. Andando, vente conmigo a casa. La señorita todavía no quiere regresar a casa a dormir, rufián... y si quieres volverla a forzar, tendras que volver a pelear conmigo. - Por mí no nay problema, mequetrefe - dijo el sujeto del pañuelo en la cabeza quien se ponía en posición de combate y sujetando su largo bastón con ambas manos. Una persona que había llegado hace poco de casualidad en el lugar, yacía en lo alto en cuclillas sobre un panel publicitario de metal, viendo la discusión.      




VIII

Recuerda mequetrefe; que si usas alguna de esas técnicas, quedaras como un hombre sin honor, y ella tendra que venirse conmigo. - No he olvidado lo que dije aquella vez en presencia de tu hermana, rufián... no necesito utilizar mis grandes técnicas con un maleante que no se puede separar de su palo... ¡Vamos! ¡Empecemos de una vez! - le dijo el japones quien levanta ambos puños, adoptando su postura de combate. La persona que presenciaba la pelea entre uno de los amigos de la Leyenda de South Town contra un criminal de la mafía, ahora estaba erguida y con los brazos cruzados en lo alto del panel de metal. Joe Higashi quien le había dicho a la mujer del peinado de trenzas que se aleje de su combate, sale a pelear por lo que él piensa es correcto. Pero su rival estaba con el orgullo herido, el jefe principal que tenía la mafia de South Town y quien es su jefe, estaba humillado, derrotado, y como no habido en la ciudad que protegían Terry Bogard y sus Justicieros amigos. Despues de varios minutos la pelea ya estaba cerca de terminar. Ambos mostraban magulladuras, y estaba para cualquiera el triunfo, pero al final prevalece en pie el que actuaba con honradez, y quien tenía buenas intenciones con la hermana del fuerte maleante del bastón rojizo. Una veloz y potente rodilla derecha sale disparada hacia el mentón del hampón, haciendolo caer pesadamente de espaldas. Joe mira como quedó el derrotado quien ya no tenía en sus manos su arma, y le da la espalda para dirigirse hacia la mujer de los pantalones cortos, holgados y que eran de un color amarillo. De pronto algo pasa. El sujeto quien ya no estaba con su pañuelo en la cabeza le apunta con una pequeña pistola que tenía dentro de su oscura chaqueta, y le dice: Te dije que ella se regresa conmigo. Lo siento, es la costumbre, tú entenderas. La vigilante de la horquilla blanca en sus marrones cabellos y traje de combate rojo, desde lo alto veía lo que acontencía en el suelo de concreto, y estaba lista para intervenir, pero algo pasa. - ¡Detente Billy! ¡No lo lastimes! Te lo ruego - le dijo suplicando y con ambas manos cerradas a la altura de su pecho y con ojos lagrimosos. El fuerte maleante que tenía apuntadole la pistola al interes amoroso de su hermana, hace un gesto de desaprobación con el rostro, escupiendo a un lado, para luego decir: Tú y yo somos como el agua y el aceite, no podemos estar en la misma ciudad, pero tampoco puedo permitir que mi hermanita se vaya contigo, mequetrefe. Tú lo has dicho, rufián, yo nunca podría llevarme bien contigo, asi que, cuando quieras volver a llevarte a tu hermana a casa, primero tendras que derrotarme, y cuando nos volvamos a ver, el gran Joe Higashi te volvera a derrotar, sin usar mis mejores técnicas, ni mucho menos una pistola. Lo dicho por el japones averguenza un poco al maleante de los cabellos color del trigo, quien decide bajar el arma, y mirandolo con enojo al japones. - No llegues tarde a casa, Lilly - dijo el maleante quien guarda el arma de fuego dentro de su chaqueta, recoge su bastón, y se retira del lugar sin decir nada mas. Mai, quien seguía erguida en lo alto sobre el panel de metal con los brazos cruzados, asiente con la cabeza, y luego de ver una escena tierna entre su amigo Joe y la hermana del criminal del bastón, se retira del lugar con dirección a otro punto de la peligrosa ciudad donde estaba pensando dirigirse desde un principio..., ciudad que era vigilada y protegida en las noches por la... "Heroína de South Town".   

       



Continuara en una Próxima Historia...

capc




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